Es un Ibanez ATK PGB1, la gama más alta de ATK, con todas las virtudes excepcionales que ofrecen los ATK, de los cuales no hace falta comentar nada porque son de sobra conocidos. Este en concreto es un Signature de Paul Gray, identico al suyo.
Nunca ha salido de casa. Lo compré para practicar en casa, pero la realidad ha sido que casi nunca practico si no es en el local de ensayo con mi bajo principal, de modo que apenas tiene uso. Siempre ha estado guardado en su funda porque no hay nada que me de más rabia que el instrumento esté cogiendo polvo pudiendo estar bien guardado y protegido. Este está cuidado con mucho mimo y se encuentra en un estado impecable tanto de estética como de uso. No tiene un solo rasguño ni golpe.
Ha pasado una revisión a fondo en el luthier para poder venderlo en excelentes condiciones. El bajo soporta a la perfección cualquier afinación. Es muy cómodo de tocar y ofrece una paleta amplísima de sonidos gracias a la pastilla TRIPLE COIL con previo activo, la cual se puede configurar para sonar Single, doble o triple. Versatilidad máxima. Jugando con la ecualización, la selección de pastilla y la afinación, puede sacar desde un sonido clasicote y profundo a un sonido brutote.. Aguanta la afinación de una manera impresionante. No había visto nunca un instrumento con una afinación tan persistente.
El color es transparent black, que deja ver la preciosa veta que lleva por debajo. Cabe destacar los detalles nacarados del mástil, que son impresionantes.
REVIEW
El mástil es grueso, de Arce, muy manejable y, para mi sorpresa, muy cómodo. Vengo del mástil finísimo del SRX y no he tardado nada en hacerme a él. Escal 34” y 22 trastes Jumbo, muy cómodos y suaves, muy bien pulidos. El mástil está unido al cuerpo por 5 tornillos.
El cuerpo es más grande de lo habitual, dando, junto al clavijero y el mástil grueso, la impresión de ser un instrumento muy grande, aunque una vez colgado no lo es tanto, o al menos no da esa impresión. Está hecho de Fresno. El color de este es un negro precioso con la particularidad de que se ve la veta de la madera a través. De verdad, precioso! El cuerpo de este tamaño, obviamente se nota en el sonido que saca; gordo, con mucho cuerpo. Una vez colgado el bajo, la sensación es super cómoda. La parte trasera del cuerpo tiene una hendidura con la forma del cuerpo justo donde se apoya el bajo, haciéndolo anatómicamente muy confortable.
El clavijero es una pala enorme y muy vistosa con unas clavijas de tamaño considerable a juego para que no se pierda ese efecto de instrumento mazacote que pretende aparentar. Las Clavijas son enormes y muy cómodas con la típica forma de trébol, que le da un aire más clasicote. La sensación al tocar las clavijas es que son muy firmes y que aguantan todo lo que les echen. El logotipo de Ibanez está situado en diagonal, al final de la pala, a diferencia de los demás modelos no-signature, que lo llevan horizontal, más grande y vistoso, junto con el texto ‘ATK Series’ que, para mi gusto es horrible. Me gusta mucho que el color de la pala y el cuerpo sean iguales. No me gusta nada nada el color madera natural de los ATKs. Por supuesto, es cuestión de gustos.
Otro detalle que me gusta mucho en comparación con la versión Standard es que el PGB1 no lleva golpeador, permitiendo ver mejor el gran cuerpo de este bajo y la veta bajo la pintura negra.
El diapason también es de Arce y tiene los cantos redondeados, haciendolo muy fácil y cómodo de tocar. En los tres primeros trastes lleva una ‘S’ tribal y una especie de estrella de 9 puntas con el número 2 en el centro.
El puente, sobre el que reposa la única pastilla de este bajo, es una pieza de metal bastante grande que, al cubrir tanta cantidad del cuerpo, colabora a alargar el sustain y, la interacción entre la vibración de las cuerdas y todo el cuerpo del instrumento. Ofrece la posibilidad de pasar las cuerdas a través del cuerpo o encajarlas en la parte trasera del puente.
La pastilla que calza el ATK es Triple, permitiendo un juego entre los ‘coils’ muy interesante. Con previo activo. Puedes tocar con él cualquier estilo y se defiende cómo anillo al dedo. Con la opción humbucker seleccionada y los graves bien subidos saca un growl que me recuerda mucho al Musicman de un amiguete, mientras que la opción single puede recordar más a un Fender. Dependiendo de la selección de pastilla y cómo ecualices los controles, el sonido se mueve con facilidad entre una amplia paleta de sonidos.
El acceso al alma en el ATK se encuentra en la unión del mástil y el cuerpo al contrario que el habitual acceso por la pala.
Los controles de este bajo son Volumen, Agudos , Medios y Graves, con esa muesca a la mitad del recorrido para tener un control de cómo lo estás ecualizando. Junto a estos controles, trae una palanquita ‘switch’ muy pequeña que es el selector de pastilla. Permite elegir cual de las pastilas interiores de esta pastilla triple es la que quieres usar. Puedes seleccionar la posición Single con filtro para sonidos más clásicos o vintage, la de single sin filtro lo cual proporciona un poco más de brillo al sonido, y finalmente la posición de bobina doble ‘humbucker’ para sonidos más gordos y agresivos. Muy versátil. Muy sensibles y suaves los controles.






