Por fin consigo llevar mi Ashdown Klystron 500 al local de ensayo, lo pongo en un pie de esos específico para amplis, bien orientado, más o menos ecualizado y demás y, cuál es mi sorpresa, casi no se me oye, por momentos.
Sin duda, el problema es el clásico: nadie se oye, no tocamos armoniosamente (continuas improvisaciones poco acertadas), todo dios a subir volumen y aquello es un batiburrillo. Hasta ahí, lo normal...
El caso es que cuando toco con el cutre-Behringer 300 w que hay en el local para uso compartido, con mi pedalera Zoom con determinada combinación estándar, se me oye, ¡vaya si se me oye! Y bien, además.
Pensaréis, ¿por qué no enchufas la pedalera al Klystron? Pues porque no va, suena raro, hace mil y un ruidos extraños... no sé por qué.
El caso es que estoy deprimido. Tengo un combo que te cagas, nuevecito y demás, pero por estas circunstancias lo que me apetece es volver a tocar con el Behringer y la pedalera, ¿por qué, Señor del Sonido? Ayúdame!!!!!
¿Alguna opinión y/o consejo?
Muchas gracias, como siempre.
P.D.: Cuando toco solo, con poca gente, sin barullos o encima de un disco el Klystron es una auténtica delicia, como imaginais. Al contrario que con el Behringer, que cuando lo tocas a pelo se sienten mil carencias.



