Bueno...Ante todo gracias por los comentarios. Tampoco creo que sea para tanto, pero se agradece.
Este ha sido uno de esos trabajos que sólo haces por un amigo, porque nadie más entendería el tiempo y el esfuerzo invertidos.
El mástil llegó en estado de siniestro total. No había por donde cogerlo.
La madera se agrietaba por todas partes, y no había manera de volver a poner las piezas en su sitio tal como venían de origen.
El que había intentado arreglarlo antes que yo no tuvo el menor cuidado de hacer que su trabajo fuera reversible, por lo que todo estaba endurecido como una piedra, y mal colocado.
Lo primero fue desmontar el mastil por piezas, y limpiar todas las juntas y superficies con calor y una cuchilla. Paciencia y màs paciencia.
El diapasón y los trastes estaban mal, realmente mal, pero eso ya vendría luego, lo primero era encolar de nuevo la pala al mástil y dejar la pieza en condiciones de poder trabajar con ella.
Y no quedó del todo mal. Lo mas importante era mantener la linea recta desde el talón hasta la pala, y lo conseguimos.
Lo siguiente fue corregir la superficie que hace contacto con el diapasón, y reparar el canal del alma, porque el original estaba hecho un asco.
En esta fase surgieron muchos problemas, porque la madera estaba tan seca y quebradiza que se agrietaba con solo mirarla. No se podía volver a poner el alma original, ni otra varilla de funcionamiento similar porque al tensarla rompía la parte inferior del mástil. Lo suyo fue sustituir el alma por una de doble acción, pero eso significaba rehacer todo el fresado y endurecer la madera.
Lo que hicimos fue fresar un canal nuevo e insertar una varilla de nogal que encajara perfectamente en la curva interior del canal, ya que la varilla simple original, como debe ser, se asentaba en un canal curvado.
Luego estuvimos bastante tiempo reeducando la madera hasta conseguir que el mástil quedara totalmente recto y nivelado a fin de hacer el fresado del nuevo canal sin problemas y sin que se agrietara la madera vieja.
No tengo fotos de ese proceso, pero al final pudimos colocar el alma nueva de doble acción.
Luego nos pusimos con el diapasón, al que le quitamos los trastes con mucho cuidado y recompusimos la curva. Aun así se veía sucio y maltrecho, por lo que tuvimos que blanquear la madera con ácido y rellenar los huecos de la madera hasta nivelar la superficie. Tampoco tengo fotos de ese proceso. El día a día del taller no nos permite ir fotografiando cada cosa.
Finalmente se barnizó con nitro, se nivelaron los trastes y se pulió todo el conjunto.
Bueno, en fin. el caso es que al final ha quedado bastante bien. Creo que lo hemos recuperado. Valía la pena el esfuerzo porque ahora tengo un amigo contento, y un bajo ha vuelto a la vida. Ambas cosas son la mejor satisfacción que podemos obtener con este tipo de esfuerzos.
