Pero, claro, cuando una mira y mira, a veces encuentra cosas increibles. Me topé con lo que yo considero una auténtica joya y no me pude resistir: un Ibanez Roadstar II japonés del 1984 con una configuración PJ. Lo mejor no es que es un bajo excelente, para mi gusto mejor que los bajos americanos actuales (sea cual sea la marca, aunque sea muy atrevido asegurar esto), sino que está COMPLETAMENTE NUEVO. Sí, sí, como si hubiera viajado en el tiempo y me hubiera traido el instrumento nuevo desde 1984. ¿Cómo? Ha estado olvidado en un almacen en su embalaje original dentro de la caja de cartón sin abrir, hasta que alguien un día reparó en aquella caja. Tiene todos los plásticos originales, incluso los del pickguard y las cuerdas originales (excepto una). Todo sin tocar, increible. Nadie lo tocó. Ya os podéis imaginar como está el resto: impoluto. Es el sueño de cualquier amante de lo vintage.
El bajo está claramente basado en el Fender Precision, con pequeños cambios. Pesa 4kg exactos. Tiene una escala 34” y 21 trastes. La electrónica es pasiva y las pastillas son Ibanez “SuperP4/SuperJ4”.
El mástil no es muy ancho (4cm de ancho en la cejuela) y creo que tiene un perfil C (no estoy seguro). Lleva un barniz muy fino, que yo encuentro estupendo, no como los bajos japoneses actuales. Yo lo siento muy cómodo. Es de arce de una pieza. Está recto y respondió perfectamente cuando tensé el alma. Los trastes están rebajados (o se fabricaron así), lo que le confiere un toque vintage al sonido que a mi me gusta, además de conseguir una acción bastante baja porque reduce el cerdeo.
La madera del cuerpo no la veo, pero según las especificaciones de la época debe ser basswood, una madera barata que se utilizaba en Japón para estas series medias. A mi me gusta bastante esta madera porque saca buenos graves, aunque debo reconocer que a veces echo de menos un poco de los agudos del fresno.
Los acabados son bastante buenos; por ejemplo, el mástil encaja perfectamente en el hueco del cuerpo. En muchos aspectos, los trabajadores de Matsumoku hacían muy bien su trabajo.
El bajo suena muy bien. No hay ruidos de masa. Los potenciómetros funcionan perfectamente. Los polos de las pastillas son tornillos Allen, que imagino que se pueden modificar en altura según las necesidades.
Algo que no me ha gustado es que la pastillas del puente tiene poca salida, aunque mezclada con la del mástil (split coil) hace que suene más comprimido y definido.
Si alguien quiere saber cómo eran exactamente estos bajos salidos de fábrica, aquí tienen el mejor ejemplo posible.
Ahora lo mejor: las fotos y un vídeo (el primero que hago, jejeje)
VIDEO: https://youtu.be/xm9UqOXMkcE




















