Un tema muy interesante, que plantea asuntos aún más interesantes.
Voy a dar mi opinión personal sobre el tema, metiendo en la mezcla toda mi experiencia tocando, probando, buscando y comprando bajos, además de todo lo que sé de construcción de marca y marketing moderno en general por lo profesional. Intentaré que no me salga un ladrillo, pero la cosa está difícil
Partamos de la base de que la percepción de calidad de las cosas es algo personal y cada uno valora lo bueno que es un bajo por infinidad de factores que a veces incluso desconoce. Yo doy mi opinión personal e intentaré exponer algunas generalidades, que veo definen a una mayoría.
En primer lugar,
¿qué tiene de bueno una marca si está bien construida?
El caso de Rickenbaker es fenómeno para ilustrar esto: tiene su propia identidad, y la gente percibe que nadie hace un bajo Rickenbaker tan bien como Rickenbaker.
Ésto quiere decir que Rick hace sus bajos originales, ellos lo inventaron y desarrollaron hasta hoy. No son precision y jazzbass sencillos de replicar por la competencia, no son el básico más famoso del mundo bajístico (la gran F), pero sí son bajos míticos.
Recalco lo de la Identidad: tanto visual como sonora.
Llevar a una marca a ese punto significa:

tener un producto propio y distintivo que ofrece lo que nadie más ofrece

que el público lo acepte y lo compre y lo use

mantenerlo en el tiempo y no perderse por el camino a causa de las crisis y las dificultades propias de llevar una empresa

saber adaptarse a los cambios sin perder lo que hizo tu bajo grande en sus principios
Y ojo porque no todos los puntos de esa lista dependen del fabricante.
Que al gran público le guste un producto sí que es una lotería y no el control de calidad de Fender
¿Por qué quiero un Rick y no una réplica?
Principalmente porque la construcción de la marca es sólida, todo lo anterior está bien trabajado, y eso se traduce en que, de buenas a primeras, creo que es el bajo original el que me satisface.
Además, el ser humano es gregario, nos gusta establecer relaciones y formar parte de algo más grande que nosotros, y este apego también se da con cosas intangibles como marcas, como por ejemplo Rickenbaker
¿Por qué voy a andar probando otras cosas si sé que lo que quiero es un Rick?
Cuando se plantean este tipo de preguntas suele ser por una cuestión de dinero: por el Rick piden X y me parece mucho, entonces se me plantean rutas alternativas.
La búsqueda del chollo es algo que tenemos muy arraigado. La cuestión es que esa búsqueda quizá consume menos dinero, pero dependiendo de lo exigente que te pongas, consume mucho más tiempo y esfuerzo. Es un camino muy bonito de recorrer, pero hay que dedicarse y tener las expectativas "abiertas".
Éste bajo lo inventaron ellos, llevan décadas haciéndolo y mejorándolo, y por suerte para nosotros sigue siendo muy similar al original.
Complicado hacer tan bien un Rick como lo hacen ellos, que llevan toda la vida haciéndolo... le llevan ventaja a cualquiera que se ponga ahora, sobre todo porque no es como un Fender: un bajo tan diseñado para adaptarse a una producción masiva y escalable.
Es cierto que vale un dinero, y se debe a la oferta y la demanda.
Le ponen el mayor precio posible que pueden ponerle para ganar lo más posible, al ritmo que han visto que les resulta mejor vender.
Honestamente y teniendo en cuenta cómo se ha puesto la cosa: a mi no me parecen bajos tan caros para lo que ofrecen.
Aunque me he centrado sólo en el ejemplo, aplica a otros fabricantes.
Yo soy de los que les gustan los Rick. He pasado por una etapa inicial en la que no, pero con el tiempo y la cata en persona, estoy en ese punto de que aún sin ser mi bajo favorito, forma parte del grupo de los que más me gustan.
