Al final, voy a entrar al trapo.
De momento, son los tres que han conseguido quedarse conmigo. Pero también me ronda por la cabeza hacer sitio para un buen Fender Precision.
Ibanez SR 1000 E, Made in Japan, de cuatro cuerdas de finales de los 90, en un precioso color verdoso que lo hace muy camaleónico según la luz que le de. Esa letra "E" lo convierte en un modelo bastante difícil de conseguir, a diferencia de los otros del modelo SR1000, a secas.
Es un bajo muy ligero y resonante, con el mástil super esbelto y con una acción de cuerdas realmente muy baja. Monta las mismas pastillas DiMarzio con polos regulables, que los que en su momento eran los de gama alta. La electrónica es la antecesora de los previos que salieron posteriormente (conocidos como VariaMid) donde el tono trabaja haciendo un barrido sobre una de la tres frecuencias de trabajo.
Un detalle significativo de este bajo es que el puente es muchísimo más completo que los del resto de su familia, por permitir además el ajuste de la angulación con la que la cuerda sale del puente; a parte de la altura individual, separación entre cuerdas, y quintaje.
Tiene marcas de guerra, puesto que lleva más de media vida conmigo.
Sandberg Ken Taylor Classic de 6 cuerdas, Made in Germany, del 2001, acabado en madera natural.
Sencillamente increible. Pese al tamaño del mástil, es de los seis cuerdas más cómodos de tocar que he probado. El puente también admite el mismo tipo de ajuste que el del 1000E. Cuenta con un perfil de mástil muchísimo más reducido y plano que lo otros Ken Taylor; donde su forma es más tipo rectangular, tirando a la onda Warwick. Sonidazo por los cuatro costados! Creo que es de largo el mejor bajo que ha entrado en casa. Lleva las consabidas pastillas Delano, aunque el previo es un MEC, para darle un toque más moderno e igualmente cortante en la mezcla. Admite una acción ridículamente baja. Y pesa menos que el otro Sandberg Ken Taylor que tuve de 5 cuerdas, y que vendí hace años.
A decir verdad, ahora casi ni lo toco, porque me considero bajista de cuatro cuerdas. Pero me resisto a venderlo, porque se que me arrepentiré. Tan sólo he sacado alguna vez cuando me piden que vaya con un Si grave.
Y por último,
una de las tantas copias de Precision Bass. Éste en concreto es Made in Japan, de principios de los 80. Y es con el bajo que empecé mi andadura como bajista hace treinta años.
El valor sentimental que le tengo es enorme, puesto que lo tengo desde que era aún un tierno adolescente. Todo el hardware es original, igual que las pastillas. Lleva algunos arreglos adicionales, como un cambio de cejilla de hueso, potes y condensador, y recableado. Y le tuve que sustituir el alma porque la original se estropeó. El golpeador es relativamente nuevo. Tiene un punto muerto en el C de la cuerda G, pero se lo tengo más que perdonado. El perfil del mástil correspondería a los del tipo B.
Y con el paso de los años, me he dado cuenta que no es tan mal instrumento como algunos de mis colegas músicos, en su momento, me hicieron creer. Hace apenas unos años, me lo llevaba para tocar covers de soul y pop. Y para la gran sorpresa de muchos, os puedo asegurar que cumplía sobradamente.
Curiosamente, he llegado a la conclusión que quizás únicamente con un buen precision ya iría más que servido, por encontrarme en seguida como pez en el agua, por estar ya muy acostumbrado a esas formas y contornos del cuerpo y mástil.