En mi caso cronológico, hablaría de momentos clave:
Años 1998-1999 Descubro, poco a poco, en esa cinta del A Real Dead One de los Maiden, que siempre daba vueltas y vueltas en mi walkman que, coño, resulta que los solos de Smith y Caramanzana molaban un rato, pero eso que sonaba detrás... um!
1999-2000 Montamos nuestro primer grupo virtual (sí, nunca hubo ensayos ni nada por el estilo, nadie sabía ni ostias de tocar ningún instrumento, pero nos dio por ahí), los 'Esfinter'. Teníamos un colega punki muy notas, ideal para cantar, y otro bastante animal que venía al pelo para la batería. A un tercero su madre le había regalado una guitarra hace tiempo, así que eso que llevaba por delante. Luego llegué yo, y di el primer paso en mi condición de 'raro': "yo tocaré el bajo"
Nota: el grupo duró lo que la botella de Jack Daniels y los canutos de aquella noche. Eso sí, el nombre molaba lo suyo.
2000-2001: Llego a la universidad, en otra ciudad. Mis padres cometen el error de decirme: "mira, te metemos la pasta de tres meses juntos, y tú te organizas". Primera vez en mi vida que tengo 'bastante' dinero a mi disposición. Ok, a los pocos días pulí las 3/4 partes de ese dinero en un precioso Kohler pasivo que aún conservo. Mi primer bajo.
Papá, lógicamente, se enfureció mucho y me dijo "pues te apañas con el resto del dinero para esos tres meses". Tuve que sustituir el Jack Daniels por los bricks de vino Don Simón. Trágico, sí, pero todo sea por mi sueño!!
2001: Final de primer curso de la universidad y por fin, monto mi primer grupo. Había unos locales donde te ponían la batería y una mesa de voces, así que de lujo, ya imaginan dónde fue enchufado el bajo. Incluso los DOS guitarristas tenían amplis, si bien eran del tamaño de un balón de fútbol. Uno de ellos sonaba a lata enmohecida: 'Perfecto, ya tenemos un sonido personal'.
Aquella primera experiencia me dio para tocar mi primer tema: Basket Case, de Green Day. Nunca más volvería a tocar nada de Green Day.
2002-2007: Llegó mi primer grupo estable, los Sol de Brujas (Just One Thing, en su primera época). Un caso peculiar, ya que se trató de una formación estable, salvo por los guitarristas. Ni sé la de guitarristas que pasaron por ahí.
Y claro, cada guitarrista que pasaba, nueva época: pasamos sucesivamente del Nu metal, al pop, al rock, a tocar temas de Evanescence, y nos atrevimos con un metal tipo Rammstein en la última época. El cantante era vasco, y el teclista controlaba alemán, así que llegamos a componer temas propios en ¡cuatro idiomas distintos!
Por medio de esto llegó cuando descubrí a los Marcus Miller, Pepe Bao y todo eso, y entendí que de Newsted poco quedaba por aprender ya. Reuní pasta de mis primeros trabajos, y me compré mi primer bajo serio: un cort artisan A4, y mi primer ampli serio: un stack Peavey Mark Bass IV, comunmente conocido como 'la bestia'.
También llegó mi primer 'proyecto paralelo': los Entropía, una banda de desharrapados ejecutantes de covers principalmente de hard rock (de Deep Purple hasta Los Suaves), pero también abiertos a otras cosillas como el blues, el metal (The Trooper, al fin), o cosas de O'Funkillo y tal. Cogí buena cintura, pero no prosperó, éramos demasiado alcohólicos por aquel entonces.
2007-hoy: Acabé mi periplo universitario-laboral y me establecí en Logroño, de nuevo. Amplié miras: una banda de folk fusion por un lado, y otra de metal progresivo instrumental, por otro. La primera me dio para aprender a disfrutar del fretless, pero murió lamentablemente pronto. En la segunda aún sigo, hemos grabado un disco, y me siento crecer cada día como músico, a la vez que crece también la percepción de mis muchas limitaciones.
En esta última época también me registré en BORG y otros foros. Aquí he descubierto conceptos que nunca me preocuparon y ahora me atormentan: ajuste, quintaje, ohmnios, previo, pastillas...
También he descubierto la existencia del mundo de la compraventa de instrumentos y, con él, paralelamente, he aprendido otras varias cosas: que gastarte 1.000 euros en un instrumento 'tampoco es tanto'. Que hay millones de bajos y de amplis, y en la mayoría encontrarás cosas que te empujen, tarde o temprano a venderlo y comprar otro. Que hay unos señores por ahí que se dedican a fabricar bajos artesanales que son muuuuuy caros y generan muuuuucho GAS (otro concepto que he aprendido). Que hay otros señores que los fabrican en serie, y tampoco se quedan muy atrás. Que Alemania no está lejos, si tienes Internet.
En conclusión: he descubierto que la cartera (cuando está llena) acaba siempre por ser más rápida (en vaciarse) que la capacidad de asimilación de conocimientos y que esta última, cuanto más se enriquece, más vacía parece.
En menor medida, hay algo en mí que me alerta de lo necesario de prender fuego al ordenata (y su ADSL) e irme una temporadita a un entorno montañoso y alejado de todo vestigio de tecnología. Eso sí, ¡con mi bajo!
Siento el tochazo...