
Vaya expectación...
Bueno, pondré las afotos más adelante porque no tengo aquí el cacharro en cuestión.
La construcción:
Solamente se puede decir una cosa: impecable. Todos los acabados están perfectamente rematados, sin rebabas ni salientes extraños. El color rojo y el blanco van unidos por una fina línea dorada de goma. El cabezal te viene con una elegante funda negra con el símbolo de Divided by 13 que preserva al ampli de copas y malos olores. El ampli es precioso y muy retro (y a juego con el Nash, que es importante).
Llegó perfectamente empacado desde California, en una caja de cartón totalmente acochalda. Ni un golpe: un 10 para Fedex y el señor Tacone (el constructor de estos amplis.
Las prestaciones:
Por detrás: El cabezal tiene salidas de 4, 8, 12 y 16 Ohmios. Esto te proporciona una enorme versatilidad a la hora de elegir qué pantallas te interesan. También hay un interruptor que activa un ventilador interior que puedes conectar si vas a estar tocando mucho rato, para que las válvulas no sufran tanto. También hay un line out, por supuesto.
Por delante: Tiene dos input que no consigo diferenciar, pero me gusta mucho más el de arriba. Vemos potenciómetros de: Master Volume, Treble, Mid normal, Mid (en tres posiciones que te recorta o te potencia medios), Bass y Gain. El volumen es push/pull para un boost de agudos y el bass también tiene push/pull para un extra de graves.
El sonido:
Lo primero que hay que decir de este ampli es que han de abstenerse todos aquellos amantes del sonido Hi-Fi y moderno. NO es un amplificador moderno en absoluto. Entrega 200 Watios a válvulas de puro mojo vintage. También es verdad que no lo he probado con un bajo de corte más moderno que el Nash, igual me llevaría una sorpresa. Sin embargo, está concebido para reflejar el sonido del bajo de la forma más pura posible, sin colorear nada de nada. De hecho las posibilidades de ecualización no son para nada amplísimas. Su mayor virtud radica en su simplicidad sonora.
Y qué decir del sonido en sí... Pues que esos graves son absolutamente perfectos. Redondos, profundos, definidos... Y cuando ascendías por el mástil hacia zonas más agudas el ampli respondía con dulzura y suavidad, permitiéndote seguir teniendo presencia en terrenos agudos. Probé con un poquito de slap, por curiosidad, para saber cómo respondería y fue verdaderamente increíble. Hacía al Nash (que no es un bajo de slap ni mucho menos) sonar con una contundencia bestial.
Realmente es el mejor amplificador de bajo que he tocado en mi vida.
Los peros:
No soy una persona cegada por las virtudes. Intento ser justo, así que os comentaré también los defectos que le veo.
En primer lugar... SU PESO: 27 kilos. No creo que haga falta comentar más.
En segundo lugar: lo he comentado ya pero no está de más repetirlo. No es un amplificador totalmente versátil. Es un amplificador válido para todos aquellos terrenos musicales con un sonido de bajo más o menos tradicional. Lo considero perfecto para: rock, blues, pop, soul y funk (en menor medida). No creo que brille tanto en terrenos más progresivos y experimentales, o en metal (aunque tiene unos graves verdaderamente bonitos y apabullantes). Sin embargo, me faltan elementos de juicio pues solamente lo he probado con el Nash, cuyos terrenos predilectos son los que he puesto. Quizás te caes de espaldas si le enchufas el Bee de Bass-Xtreem... chi lo sà!

Por último, me llegó sin cable de red... Un feo detalle en un ampli tan caro, creo yo.
E-e-eeso es todo folks!