La cuestión es que Diego ha decidido correr el riesgo de dejarme uno de sus bajos para el concierto de ayer
Evidentemente, los tres días que he tenido el bajo en mi poder, lo he toqueteado y visto y revisto por todas partes. Aunque lo único que he conseguido es aumentar el GAS y mi necesidad de salir de la pobreza
Por supuesto he sacado algunas fotos, y comentaré mis impresiones generales. No puedo quedarme el bajo, pero al menos me desahogo sembrando el GAS a algún compañero del foro
Éste es el artilugio en cuestión:
Cuerpo de fresno con tapa trasera de nogal.
Mástil de arce (creo) con dos tiras de nogal y dos refuerzos de grafito.
Tapa del clavijero en fresno, a juego con el cuerpo.
Cejuela de hueso.
Clavijas Gotoh.
Puente Hipshot A
Pastillas Bartolini.
Previo activo Aguilar OBP3 con selector de frecuencia de medios, a 18 voltios.
El diseño es muy orgánico en general. La insignia del clavijero está curradísima. Y la tapa trasera, tan contrastada con la parte superior del cuerpo le dá un toque muy elegante, de manera que con él puesto, sólo se intuye, perfilando el cuerpo del bajo.
No tengo ni idea de dónde estará el secreto, pero me parece alucinante el acabado. Al tacto se nota la veta de la madera perfectamente, nada que ver con gruesas capas de barniz de instrumentos fabricados en serie. Supongo que serán capas muy finas pero el acabado es duro como el que más. Y a pesar de que el mástil lleva el mismo tipo de acabado brillante, es realmente una gozada deslizar la mano izquierda por él.
La comodidad es enorme. Cabe decir que he probado otros bajos caros y buenos, pero nunca me los había llevado a un concierto a excepción del Warwick Thumb 5 neckthrough (muy peculiar en ergonomía y un auténtico infierno en peso), y éste de Diego Montenegro me ha parecido genial: con un peso de 4'1 kg, un mástil de perfil asimétrico y fino como no he probado antes, el cuerpo mediano pero poco grueso y con una ligera curva para asentar la barriga, las cuerdas bien bajas y con un tacto muy suave al pulsar, y un balance y posición perfectos.
Y así se veía en el escenario:
De sonido, supongo que por la electrónica es fácil saber por dónde irán los tiros: es dulce, definido, y orgánico, con muy buen ataque, y sensible a cualquier chorrada que te dé por hacer sobre las cuerdas. Lo que no me gusta es que lleve dos pilas: me parece una exageración, ya que con la cuarta parte de lo que giran los potes se consigue modular más que de sobra el sonido del bajo.
Lo de poder seleccionar la frecuencia de medios es un puntazo, te aporta la capacidad de sacar un sonido con mucha "bomba" (medio-grave) para grooves brutales, o con un ataque nasal con cristalinidad para solear.
Una pequeña muestra grabada con Cool Edit conectando el bajo diréctamente a la cutretarjeta de sonido (una genius de 7€). Disculpen fallos de ejecución y demás
http://www.goear.com/listen/86350fa/mon ... i-el-menda
... Tenía pendiente hacer un buen examen a un bajo de éstos, y creo que me he quedado a gusto.
