La verdad es que nunca he sido de pintar / customizar mis instrumentos, pero hace unos días me he vuelto a hacer con un instrumento que tiene un gran valor para mi: mi primer instrumento "bueno":

Se trata de un Squier Jazz Bass de código JV, es decir, japonés de la primera hornada (del 82 al 84, tengo entendido). El instrumento, como digo, fue mi primer bajo "bueno", pero en su momento no supe apreciar sus cualidades y tras "relicarlo" a martillazos, lo dejé a un lado y acabé vendiendolo por cuatro duros a un (por suerte) amigo. Era joven e inexperto...
En fin que tras cerca de 20 años cogiendo polvo (literalmente: estuvo sin funda de un lado para otro) el cacharro ha vuelto a mi, y sorprendentemente tras una limpieza a fondo, cuerdas nuevas y un buen ajuste, vuelve a funcionar a las mil maravillas, como si nada hubiera pasado.
La cuestión es que había pensado en tratar de arreglar la trastada del acabado repintandolo de blanco (siempre me han gustado los jazz blancos con golpeador tortoise) , pero tras comentárselo a un amiguete (gran bajista), me medio convenció (con amenazas de muerte de por medio) de no hacerlo y dejarlo tal y como está.
Y aquí estoy, deshojando la margarita: ¿lo pinto? ¿no lo pinto? Opiniones bienvenidas!

