Noche de insomsio
Publicado: 10 Dic 2010, 14:30
Esta noche me acosté alrededor de las 00:30. No demasiado tarde para mi gusto. Tras unas cuantas horas en la cama moviéndome a todos lados, tapándome - destapándome, quitándome el pelo de la cara una y otra vez, decidí, ya a las 06:30, que no iba a poder dormir.
Me levanté, agarré mi bata azul (a esas horas y en calzoncillos cualquier brisa te deja tieso). Cogí el bajo con cuidado de no darle a nada, pues tengo por costumbre no encender las luces. Salí al salón y cerré la puerta lo más silenciosamente que pude para no despertar a los demás. Entonces me asomé por la ventana. Corrí la cortina, giré un sillón y con una manta encima de mis piernas y el bajo apoyado entre mis rodillas y mi pecho, opté por tocar un rato mientras esperaba al amanecer.
Empecé tocando un poco al barullo, metiendo de todo: que si tapping, que si slap... Luego el primer ejercicio del Bass Fitness, etc, etc.
Entonces pensé en improvisar un poco en Re menor. Una melodía sencillita, nada movida, poniéndole todo el sentimiento y la atención que se le puede poner a un bajo desenchufado a las 7:00 de la madrugada. Me estaba gustando lo que oía. Era justo lo que esperaba tocar. Estaba intentando plasmar mis emociones en cada nota, como un pintor hace en cada pincelada, o un poeta en cada estrofa. Terminé enganchado a esas notas tristes que salían de mis dedos, cada sonido me gustaba más que el anterior.
Sonaron tres o cuatro notas que me conmovieron sobremanera. Tras un segundo de pausa, repetí esas notas. Hice otra pausa, pero esta vez noté como brotaba una lagrima de mi ojo izquierdo y como resbalaba dibujando el perfil de mi nariz y bordeaba la comisura de mis labios hasta quedar en mi barbilla, atrapada entre mi barba de dos días. Respiré hondo, me sonreí a mí mismo y seguí tocando.
A las 7:30 aproximadamente empezó a amanecer.
Solo quería compartir este momento con vosotros.
Gracias.
Me levanté, agarré mi bata azul (a esas horas y en calzoncillos cualquier brisa te deja tieso). Cogí el bajo con cuidado de no darle a nada, pues tengo por costumbre no encender las luces. Salí al salón y cerré la puerta lo más silenciosamente que pude para no despertar a los demás. Entonces me asomé por la ventana. Corrí la cortina, giré un sillón y con una manta encima de mis piernas y el bajo apoyado entre mis rodillas y mi pecho, opté por tocar un rato mientras esperaba al amanecer.
Empecé tocando un poco al barullo, metiendo de todo: que si tapping, que si slap... Luego el primer ejercicio del Bass Fitness, etc, etc.
Entonces pensé en improvisar un poco en Re menor. Una melodía sencillita, nada movida, poniéndole todo el sentimiento y la atención que se le puede poner a un bajo desenchufado a las 7:00 de la madrugada. Me estaba gustando lo que oía. Era justo lo que esperaba tocar. Estaba intentando plasmar mis emociones en cada nota, como un pintor hace en cada pincelada, o un poeta en cada estrofa. Terminé enganchado a esas notas tristes que salían de mis dedos, cada sonido me gustaba más que el anterior.
Sonaron tres o cuatro notas que me conmovieron sobremanera. Tras un segundo de pausa, repetí esas notas. Hice otra pausa, pero esta vez noté como brotaba una lagrima de mi ojo izquierdo y como resbalaba dibujando el perfil de mi nariz y bordeaba la comisura de mis labios hasta quedar en mi barbilla, atrapada entre mi barba de dos días. Respiré hondo, me sonreí a mí mismo y seguí tocando.
A las 7:30 aproximadamente empezó a amanecer.
Solo quería compartir este momento con vosotros.
Gracias.