Hola a todos
Anoche nos cagaron bien cagados, como dicen los argentinos.
La sala donde teníamos previsto tocar es uno de los garitos aledaños a la cubierta de los que hablaba Vicko, concretamente pared con pared con la sala Swell, de nombre El Retén.
Es un garito colombiano montado en plan western (con su Winchester y su soga del ahorcado en la pared) donde la gente va principalmente a bailar música colombiana. Me sorprendió el buen rollo que había en el garito, la gente se levanta de la mesa para bailar dejando sus cosas en la mesa, y todo el mundo respeta el sitio y las cosas, posiblemente ayude el que la sala tenga a varios tipos en plan seguridad controlando.
Vino mi novia con una prima y las sacaron a bailar varias veces, y no en plan baboso, de la manera más sana. Y os aseguro que había tipos y tipas con un nivelón de baile que daba miedo.
El caso es que nos habían citado a eso de las 2 para empezar a las 2:30; total, que montamos el equipo como podemos y el tipo que nos consiguió el trabajo nos invita a sentarnos a su mesa con él; como no cabíamos todos en su mesa me excusé y me quedé con mi novia y su prima echando algún bailecito que otro.
Pasa el tiempo y no hay visos de que vayamos a empezar. Comienzo a dudar que nuestra música sea del agrado de ese público bailón, aunque hubo gente que se acercó a preguntarme qué música hacíamos y al contestarles tímidamente que tango argentino me sorprendieron con respuestas del tipo "Y a qué esperan para empezar?", "¡qué lindo, tango!" y cosas así. Incluso cuando el DJ anunció el número la gente empezó a aplaudir, eso me tranquilizó un poco.
Tras 2 horas con el equipo montado y aguantando mecha con la rumba latina, veo que por fin el maestro se levanta de la mesa y se me acerca, me dice al oído "Dice (el dueño del garito) que les van a poner música rápida para que se cansen y no nos rompan las bolas mientras actuamos".
La puta que lo parió, la rumba latina había sido casi soportable, pero el "requetón" pudo conmigo. Me salí fuera a echar unos pitos y me tocó aguantar a los ecuatorianos mamados a los que no dejaban entrar en el garito. Después del tercer ecuatoriano mamado volví a entrar.
A las 5 nos avisan para empezar; nos ubicamos, y los micros no funcionan.
Pedimos corriente para el ampli del bajo y el piano y el tipo del local nos dice que no hay corriente (

) ni cables para pinchar por linea (

). Encontramos una toma de corriente en la pared, enchufamos y le decimos que metemos los instrumentos por el ampli y le ponemos un micro delante, y entonces resultó que no funcionaba su equipo de voces...
Estaba claro que el tipo no quería que, con el garito lleno de gente bailando nos pusiéramos a hacer tango y que la gente se pirase...
Ya de los nervios, sin explicarme qué coño hacemos allí y cómo coño hemos llegado a esa situación, veo que se hacerca el tipo que nos "contrató" y habla con el maestro. Éste me pregunta si podemos venir el viernes que viene, le digo que si nos pagan la actuación de hoy no hay problema, aunque putas las ganas que tenía yo de volver allí.
El colombiano dice que el dueño no suelta un duro, pero que el viernes sólo tendríamos que tocar media hora y arreglado. Nos vamos.
Mi maestro es músico "callejero", toca a diario en el metro y subsiste gracias a eso y a trabajos como éste, y es tan buena persona que de tanto en tanto le cagan tipos como el de anoche. No quería perder la ocasión de ganar el dinero, que si bien no era mucho, para él es fundamental.
Con el corazón en la mano, le digo que a mí el dinero me la sopla, pero que si no nos pagan esta actuación, que el tipo este llame a su puta madre para que le cante, que con este tipo no quiero nada, y que si otra vez no le queda más remedio, no muevo un dedo de casa si no ha pagado antes.
Me jode profundamente que se aprovechen de la necesidad que tiene un músico como mi maestro Efraín, que es un músico excepcional y una persona que rebosa bondad por los cuatro costados, de esas personas para quien la palabra vale más que cualquier papel.
Y lo peor es que el pianista y yo siempre hemos ido a ciegas con él, como todos los músicos que le acompañan, pero me temo que en el caso de este pianista ya no va a volver a ser así, lógico.
En fin, que de hijosdeputa está el mundo lleno y de vez en cuando nos topamos con alguno, qué le vamos a hacer.