Este año la estoy liando parda...
Publicado: 21 Ene 2012, 02:27
Hola chicos.
Os voy a contar un rollo macabeo pero es que me apetece compartirlo con vosotros ya que seguro que sois de los pocos que me comprendéis debido a nuestra afición común.
No se por qué pero, desde pequeño, siempre que escuchaba música me encantaban las líneas de bajo. Era raro que tararease lo que hacía la guitarra o cualquier otro instrumento, siempre estaba tarareando el bajo.
Vengo de una familia humilde y a los 16 años tuve que ponerme a trabajar para aportar dinero en casa. No dejé los estudios, cursé BUP, COU por las noches y la facultad a distancia. Recuerdo que al entregar primer sueldo a mi madre me dijo "este quédatelo todo tú y cómprate lo que quieras".
Obvia decir que entré en una tienda de instrumentos y compré un bajo Cort y un combo muuuuy sencillo y barato que sonaba a cacerola... pero era lo que me podía pagar. Era el año 88 y, como os he dicho, tenía 16 años.
Con lo poco de mi sueldo que me quedaba para mis gastos sacrifiqué el salir los fines de semana para poder pagarme unas clases de bajo. Vivo en una ciudad muy pequeña y los profesores de bajo brillaban por su ausencia así que mis primeras clases me las dio un guitarrista. Todavía recuerdo las veces que mis amigos me decían "vamos a tomar una pizza" y yo les decía que no me apetecía cuando en realidad no podía. Era eso o tomar clases de bajo... pero no me importaba. Llegó un día que el guitarrista me dijo "no te puedo dar más clases, de bajo yo ya no se más". Se me cayó el alma al suelo.
Mi salvación fue una revista llamada MEVA en la cual vendían por correspondencia cursos de bajo. Me compré todos los de Beaver Felton (Superchops 4 Bass) y los devoré en cuestión de meses. Teoría, rock, blues, pop, jazz, slap, tapping, armónicos... Me los tragué todos. Después vino Stuart Hamm y sus vídeos, Jeff Berlin y sus cintas, etc.
Empecé a tocar con un grupo y empecé a hacer bolos por bares, hoteles... pronto vinieron otros bajos los cuales fueron pagados con la misma música: un Fender Precision mexicano, un Washburn, un Warwick Thumb Bass Bolt on (mi primer bajo serio y al que más echo de menos) y un Thumb Bass Neck Thru de se cuerdas.
Mientras, acabé los estudios y con mucho esfuerzo y sin ayuda de nadie monté mi propia empresa. Trabajé como un cabrón siete días a la semana durante cinco años pero siempre sacaba un rato para tocar.
La empresa fue yendo bien paulatinamente, mi vida privada (mi pareja) también y la música viento en popa.
Hasta que un fatídico 28 de agosto del año 99 sucedió mi tragedia personal. Tuve un accidente de coche que me dejó completamente destrozado. Me rompí tabique, pómulos, perdí los incisivos junto con la encía y su hueso, el brazo derecho completamente destrozado, todas las costillas rotas y 200 (sí habéis leído bien: 200) puntos en la espalda.
Lo único que recuerdo es despertarme de dolor cuando el médico me estaba cosiendo la espalda sin anestesia ya que el corte era tan profundo que era el mismo trabajo dar el punto que clavar la aguja de la anestesia.
Estuve tres meses en el hospital ingresado. Por suerte, acababa de salir la técnica de operar los huesos de la cara por dentro de la boca y no me ha quedado ningún corte externo. Me pusieron placas por la cara, me reicieron la encía con hueso de la cadera, injertos de encía, me pusieron implantes dentales. Los huesos del brazo derecho estaban hechos astillas y me pusieron placas.
En total fueron 13 operaciones en 3 años y mientras trabajando con una empresa relativamente joven y con sólo dos empleados.
El bajo no lo tocaba porque no podía por culpa del brazo derecho y de no tener tiempo por culpa de las operaciones, recuperaciones y el propio trabajo.
Me desanimé. Vendí todo: bajos, amplis... y dejé de tocar... hasta el año pasado.
Después de recuperar casi toda la movilidad del brazo y con mi empresa funcionando bien (me dedico a las nuevas tecnologías y gracias a Dios no tenemos crisis) con 14 empleados ya y con más tiempo me entraron unas ganas enormes de volver a tocar.
Tenía un Squier el cual era el único que conservaba por razones sentimentales y empecé a reunir a mi antigua banda. Poco después, y como el mes que viene cumplo 40 años, decidí hacerme un regalo especial, de los de una vez en la vida, y encargué un Jerzy Drozd. Mientras, me compré el Fender Jazz Bass American de Luxe el cual estoy usando ahora a diario.
Pero aquí no acaba la cosa: en mi visita a Jerzy Drozd entablé amistad con su ayudante Xavier Lorita el cual va a empezar a darme clases en abril. Durante estas clases me voy a hacer un Single Cut de 5 cuerdas con previo Mike Pope, pastillas Nordstram y tapa Buckeye el cual me hace una ilusión bárbara.
Además, como ya sabéis, tomo clases por Skype con Anthony Wellington y lo estoy pasando en grande.
Así, pues, todo este rollo es para deciros que jamás renunciéis a vuestros sueños cuesten lo que cuesten conseguirlos (y no me refiero al dinero). Si yo salí de semejante pozo y he vuelto a tocar (y a aprender) con más ganas que nunca cualquiera puede hacerlo. Y no hace falta tener Jerzys, Foderas o Fenders... cuando mejor me lo pasé fue con un Cort de 20.000 pesetas y un ampli de 8.000 pesetas que sonaba a cacerola... y cómo me arrepiento de haberlos vendido.
Así que, a los que empezáis, os aconsejo que toquéis, toquéis y toquéis... con profesor o con libros, solos o con un grupo pero TOCAD. Jamás seréis tan felices con un instrumento como cuando os salen las primeras escalas.
Perdonad el rollo. Será la crisis de los 40 que me está empezando a afectar un poco antes de tiempo.
Un abrazo a todos, estoy encantado de pertenecer a este foro por la calidad humana que he encontrado aquí.
Os voy a contar un rollo macabeo pero es que me apetece compartirlo con vosotros ya que seguro que sois de los pocos que me comprendéis debido a nuestra afición común.
No se por qué pero, desde pequeño, siempre que escuchaba música me encantaban las líneas de bajo. Era raro que tararease lo que hacía la guitarra o cualquier otro instrumento, siempre estaba tarareando el bajo.
Vengo de una familia humilde y a los 16 años tuve que ponerme a trabajar para aportar dinero en casa. No dejé los estudios, cursé BUP, COU por las noches y la facultad a distancia. Recuerdo que al entregar primer sueldo a mi madre me dijo "este quédatelo todo tú y cómprate lo que quieras".
Obvia decir que entré en una tienda de instrumentos y compré un bajo Cort y un combo muuuuy sencillo y barato que sonaba a cacerola... pero era lo que me podía pagar. Era el año 88 y, como os he dicho, tenía 16 años.
Con lo poco de mi sueldo que me quedaba para mis gastos sacrifiqué el salir los fines de semana para poder pagarme unas clases de bajo. Vivo en una ciudad muy pequeña y los profesores de bajo brillaban por su ausencia así que mis primeras clases me las dio un guitarrista. Todavía recuerdo las veces que mis amigos me decían "vamos a tomar una pizza" y yo les decía que no me apetecía cuando en realidad no podía. Era eso o tomar clases de bajo... pero no me importaba. Llegó un día que el guitarrista me dijo "no te puedo dar más clases, de bajo yo ya no se más". Se me cayó el alma al suelo.
Mi salvación fue una revista llamada MEVA en la cual vendían por correspondencia cursos de bajo. Me compré todos los de Beaver Felton (Superchops 4 Bass) y los devoré en cuestión de meses. Teoría, rock, blues, pop, jazz, slap, tapping, armónicos... Me los tragué todos. Después vino Stuart Hamm y sus vídeos, Jeff Berlin y sus cintas, etc.
Empecé a tocar con un grupo y empecé a hacer bolos por bares, hoteles... pronto vinieron otros bajos los cuales fueron pagados con la misma música: un Fender Precision mexicano, un Washburn, un Warwick Thumb Bass Bolt on (mi primer bajo serio y al que más echo de menos) y un Thumb Bass Neck Thru de se cuerdas.
Mientras, acabé los estudios y con mucho esfuerzo y sin ayuda de nadie monté mi propia empresa. Trabajé como un cabrón siete días a la semana durante cinco años pero siempre sacaba un rato para tocar.
La empresa fue yendo bien paulatinamente, mi vida privada (mi pareja) también y la música viento en popa.
Hasta que un fatídico 28 de agosto del año 99 sucedió mi tragedia personal. Tuve un accidente de coche que me dejó completamente destrozado. Me rompí tabique, pómulos, perdí los incisivos junto con la encía y su hueso, el brazo derecho completamente destrozado, todas las costillas rotas y 200 (sí habéis leído bien: 200) puntos en la espalda.
Lo único que recuerdo es despertarme de dolor cuando el médico me estaba cosiendo la espalda sin anestesia ya que el corte era tan profundo que era el mismo trabajo dar el punto que clavar la aguja de la anestesia.
Estuve tres meses en el hospital ingresado. Por suerte, acababa de salir la técnica de operar los huesos de la cara por dentro de la boca y no me ha quedado ningún corte externo. Me pusieron placas por la cara, me reicieron la encía con hueso de la cadera, injertos de encía, me pusieron implantes dentales. Los huesos del brazo derecho estaban hechos astillas y me pusieron placas.
En total fueron 13 operaciones en 3 años y mientras trabajando con una empresa relativamente joven y con sólo dos empleados.
El bajo no lo tocaba porque no podía por culpa del brazo derecho y de no tener tiempo por culpa de las operaciones, recuperaciones y el propio trabajo.
Me desanimé. Vendí todo: bajos, amplis... y dejé de tocar... hasta el año pasado.
Después de recuperar casi toda la movilidad del brazo y con mi empresa funcionando bien (me dedico a las nuevas tecnologías y gracias a Dios no tenemos crisis) con 14 empleados ya y con más tiempo me entraron unas ganas enormes de volver a tocar.
Tenía un Squier el cual era el único que conservaba por razones sentimentales y empecé a reunir a mi antigua banda. Poco después, y como el mes que viene cumplo 40 años, decidí hacerme un regalo especial, de los de una vez en la vida, y encargué un Jerzy Drozd. Mientras, me compré el Fender Jazz Bass American de Luxe el cual estoy usando ahora a diario.
Pero aquí no acaba la cosa: en mi visita a Jerzy Drozd entablé amistad con su ayudante Xavier Lorita el cual va a empezar a darme clases en abril. Durante estas clases me voy a hacer un Single Cut de 5 cuerdas con previo Mike Pope, pastillas Nordstram y tapa Buckeye el cual me hace una ilusión bárbara.
Además, como ya sabéis, tomo clases por Skype con Anthony Wellington y lo estoy pasando en grande.
Así, pues, todo este rollo es para deciros que jamás renunciéis a vuestros sueños cuesten lo que cuesten conseguirlos (y no me refiero al dinero). Si yo salí de semejante pozo y he vuelto a tocar (y a aprender) con más ganas que nunca cualquiera puede hacerlo. Y no hace falta tener Jerzys, Foderas o Fenders... cuando mejor me lo pasé fue con un Cort de 20.000 pesetas y un ampli de 8.000 pesetas que sonaba a cacerola... y cómo me arrepiento de haberlos vendido.
Así que, a los que empezáis, os aconsejo que toquéis, toquéis y toquéis... con profesor o con libros, solos o con un grupo pero TOCAD. Jamás seréis tan felices con un instrumento como cuando os salen las primeras escalas.
Perdonad el rollo. Será la crisis de los 40 que me está empezando a afectar un poco antes de tiempo.
Un abrazo a todos, estoy encantado de pertenecer a este foro por la calidad humana que he encontrado aquí.