Mi primera vez con un Precision
Publicado: 16 Feb 2014, 17:29
El pasado jueves hicimos un bolo compartiendo escenario con otra banda y yo, que soy así de zote, me llevé por error el seis cuerdas que compré a un compañero del foro hace un mes, más o menos. Como aún no me he acostumbrado a él, me dío miedito meter la pata y tenía dos opciones: irme a casa a por otro bajo (90 kilómetros entre ida y vuelta) o que el bajista del otro grupo me dejara tocar con el suyo. Se lo propuse y, muy amablemente, me ofreció el suyo. Menuda sorpresa la mía cuando vi que era un Fender Precision con bastantes años encima. Le pregunté si sabía de que año era y me dijo que del 78.
Todo en el bajo era original y estaba... Estaba desconchado por bastantes sitios, donde termina la pala y empieza el mástil, por la parte de atrás, estaba negro de la mugre acumulada, el mecanismo de la clavija de la cuarta cuerda llevava tanto óxido encima que apenas se apreciaba el metal, el golpeador totalmente mate, las pastillas con un cerco de mugre y el puente, dion mio el puente! No se podían ver las selletas de la mugre, pelusa y no se que más acumulado allí. Se podía meter un dedo entre el último traste y la cuarta cuerda, una acción altísima para mi gusto y las cuerdas tenían el tacto de una lija, no se el tiempo que llevarían sin cambiar.
Pues aún en esas condiciones (meramente estéticas) el bajo sonaba...
Joder como sonaba! Que gustazo! Cómo disfruté tocando aquel cañón!
Fue una experiencia orgasmática.
Todo en el bajo era original y estaba... Estaba desconchado por bastantes sitios, donde termina la pala y empieza el mástil, por la parte de atrás, estaba negro de la mugre acumulada, el mecanismo de la clavija de la cuarta cuerda llevava tanto óxido encima que apenas se apreciaba el metal, el golpeador totalmente mate, las pastillas con un cerco de mugre y el puente, dion mio el puente! No se podían ver las selletas de la mugre, pelusa y no se que más acumulado allí. Se podía meter un dedo entre el último traste y la cuarta cuerda, una acción altísima para mi gusto y las cuerdas tenían el tacto de una lija, no se el tiempo que llevarían sin cambiar.
Pues aún en esas condiciones (meramente estéticas) el bajo sonaba...
Joder como sonaba! Que gustazo! Cómo disfruté tocando aquel cañón!
Fue una experiencia orgasmática.