Tecnofobia y divas
Publicado: 22 Mar 2016, 00:27
Ante todo decir que esto es un hilo-desahogo propiciado por algunas malas experiencias recientes. Si esto no sirve para que aquellos con más experiencia expliquéis cómo solventáis estas miserias, al menos podremos llorar juntos.
Vaya por delante que, por fortuna, de un tiempo a acá he conseguido montármelo para acabar tocando con músicos de un nivel mayor al que a mí me correspondería (la escasa oferta de bajistas también ha ayudado, todo sea dicho), y que con el tiempo he conseguido distinguir aquellos con los que se puede trabajar a gusto de los que no deberían salir de su casa. En ese aspecto no puedo quejarme.
Pero SIEMPRE (salvo muy contadas excepciones) me he encontrado el mismo problema: a nadie le importa un carajo nada de lo que pasa más allá de su micro/ampli. Eso sí, si algo no suena como debiera, no tendrás que esperar mucho para que lleguen las quejas.
Soy plenamente consciente de mis limitaciones, y en este campo son especialmente notables. Por todos es sabido que el español nace cualificado para ser seleccionador nacional, y estudios recientes apuntan a que los músicos sufren una mutación en el gen que provoca esto, convirtiéndolos en técnicos de sonido de los estudios Abbey Road. Trato de ser en todo momento consciente de ello e intento que me afecte lo menos posible. El único modo que he encontrado ha sido asumir que, cuando algo no suena bien, es mi culpa y que debería haber leído y experimentado más al respecto. Por ello, no soy experto (ni siquiera entendido) en la materia, pero considero que al menos he acumulado ciertos conocimientos básicos que todo músico debería tener.
Por ello, en casi todos los grupos por los que he pasado, he tenido que asumir forzadamente ciertas responsabilidades hasta puntos que no me correspondía. Como he dicho antes, muchas veces toco con músicos de mayor nivel que el mío, y creo que es de justicia que si tengo unos conocimientos que el resto de la banda no, aporte mi granito de arena y llegar allí donde no llego con las manos.
El problema viene cuando tienes que repetir una y otra vez cosas muy básicas que la gente no asimila por puta pereza mental. O cuando tienes que volver al local cagando leches porque cerraron un bolo sin preguntar por el backline (ni el frontline, ni nada) y cuando falta material, que a veces podría haber aportado el organizador de haberlo pedido en su momento, eres el primero al que piden soluciones. O cuando, ante la imposibilidad de volver al local, toca sacarlo todo por menos canales de los esperados, tienes que sacificar cosas a las que preferirías no renunciar para cumplir con el capricho de aquel al que en su momento no le importaba que la mesa tuviese 8, 16 o 32 canales. También cuando, en ausencia de uno cualificado, toca hacer de técnico (si lo hubiere, la culpa será siempre suya, que no tiene ni puta idea) y insisten en que subas cierta frecuencia que está dando acoples, y se mosquean cuando les dices que eso no es posible se pongan como se pongan. Cuando te dicen que a la guitarra le faltan graves, y después de hacer caso, se quejan de que suena todo empastrado… hasta que decides pasarte sus sugerencias por el forro de los cojones y ecualizar como te parezca sin decir nada. Y, en general, cada vez que tomas una decisión técnica (acertada o no) basada en tu criterio (correcto o no) y te miran con la cara del que sospecha que está siendo mangoneado, porque en el fondo lo que queremos todos los bajistas es subirnos el volumen más que nadie, y es por conseguir este objetivo que maquinamos planes durante largas horas que mejor podríamos haber empleado estudiando. Y aún puedo sentirme afortunado: sé de algún grupo con décadas de experiencia en los escenarios en que el único con los rudimentos más básicos de cómo funciona una mesa de mezclas es… el batería ¡manda cojones!
Así pues, ¿qué hago? ¿Sigo intentando hacer pedagogía y tratando de convencerles de que no importa lo bien que uno toque si abajo no se oye una mierda?
Es que me he llegado a plantear un "hey, yo con mi ampli tengo de sobra para que me oiga toda la sala y adyacentes, buscaos vosotros la vida para que os oigan". ¿Merece la pena reventar un concierto con tal de que se interesen por el trabajo que haces o al menos lo respeten?
¿O mejor empiezo a asumir que esto es para toda la vida?
¿Cuántas veces os ha tocado lidiar con músicos que no saben qué es una DI… ni les importa lo más mínimo? Quiero decir, la ignorancia per se no es un defecto, todos hemos pasado por ahí, pero hace muy mala pareja con la indolencia. Y es letal cuando va acompañada de esa actitud de superioridad moral del que cree que girar perillas (tarea ingrata donde las haya) es para gente que carece de talento, que cuando uno toca bien las cosas suenan solas.Ah, yo de eso no sé, yo me limito a tocar…
Vaya por delante que, por fortuna, de un tiempo a acá he conseguido montármelo para acabar tocando con músicos de un nivel mayor al que a mí me correspondería (la escasa oferta de bajistas también ha ayudado, todo sea dicho), y que con el tiempo he conseguido distinguir aquellos con los que se puede trabajar a gusto de los que no deberían salir de su casa. En ese aspecto no puedo quejarme.
Pero SIEMPRE (salvo muy contadas excepciones) me he encontrado el mismo problema: a nadie le importa un carajo nada de lo que pasa más allá de su micro/ampli. Eso sí, si algo no suena como debiera, no tendrás que esperar mucho para que lleguen las quejas.
Soy plenamente consciente de mis limitaciones, y en este campo son especialmente notables. Por todos es sabido que el español nace cualificado para ser seleccionador nacional, y estudios recientes apuntan a que los músicos sufren una mutación en el gen que provoca esto, convirtiéndolos en técnicos de sonido de los estudios Abbey Road. Trato de ser en todo momento consciente de ello e intento que me afecte lo menos posible. El único modo que he encontrado ha sido asumir que, cuando algo no suena bien, es mi culpa y que debería haber leído y experimentado más al respecto. Por ello, no soy experto (ni siquiera entendido) en la materia, pero considero que al menos he acumulado ciertos conocimientos básicos que todo músico debería tener.
Por ello, en casi todos los grupos por los que he pasado, he tenido que asumir forzadamente ciertas responsabilidades hasta puntos que no me correspondía. Como he dicho antes, muchas veces toco con músicos de mayor nivel que el mío, y creo que es de justicia que si tengo unos conocimientos que el resto de la banda no, aporte mi granito de arena y llegar allí donde no llego con las manos.
El problema viene cuando tienes que repetir una y otra vez cosas muy básicas que la gente no asimila por puta pereza mental. O cuando tienes que volver al local cagando leches porque cerraron un bolo sin preguntar por el backline (ni el frontline, ni nada) y cuando falta material, que a veces podría haber aportado el organizador de haberlo pedido en su momento, eres el primero al que piden soluciones. O cuando, ante la imposibilidad de volver al local, toca sacarlo todo por menos canales de los esperados, tienes que sacificar cosas a las que preferirías no renunciar para cumplir con el capricho de aquel al que en su momento no le importaba que la mesa tuviese 8, 16 o 32 canales. También cuando, en ausencia de uno cualificado, toca hacer de técnico (si lo hubiere, la culpa será siempre suya, que no tiene ni puta idea) y insisten en que subas cierta frecuencia que está dando acoples, y se mosquean cuando les dices que eso no es posible se pongan como se pongan. Cuando te dicen que a la guitarra le faltan graves, y después de hacer caso, se quejan de que suena todo empastrado… hasta que decides pasarte sus sugerencias por el forro de los cojones y ecualizar como te parezca sin decir nada. Y, en general, cada vez que tomas una decisión técnica (acertada o no) basada en tu criterio (correcto o no) y te miran con la cara del que sospecha que está siendo mangoneado, porque en el fondo lo que queremos todos los bajistas es subirnos el volumen más que nadie, y es por conseguir este objetivo que maquinamos planes durante largas horas que mejor podríamos haber empleado estudiando. Y aún puedo sentirme afortunado: sé de algún grupo con décadas de experiencia en los escenarios en que el único con los rudimentos más básicos de cómo funciona una mesa de mezclas es… el batería ¡manda cojones!
Así pues, ¿qué hago? ¿Sigo intentando hacer pedagogía y tratando de convencerles de que no importa lo bien que uno toque si abajo no se oye una mierda?
Es que me he llegado a plantear un "hey, yo con mi ampli tengo de sobra para que me oiga toda la sala y adyacentes, buscaos vosotros la vida para que os oigan". ¿Merece la pena reventar un concierto con tal de que se interesen por el trabajo que haces o al menos lo respeten?
¿O mejor empiezo a asumir que esto es para toda la vida?
