Reconstrucción-reparación de un Höfner viejuno
Publicado: 04 Sep 2017, 15:41
Hola a todos:
Como me han pedido algunos compañeros del foro, os voy a contar la pequeña aventura de este höfner viejuno. Lo primero, y aunque pueda parecer iconoclasta, no he pretendido hacer una restauración, no me preocupa, por lo menos por ahora la originalidad de los componentes, simplemente quería poner en marcha un trozo de madera que encontré arrumbado.
Por lo visto alguien hace un montón de años se encontró en un contenedor el cuerpo del bajo, no tenía, ni cejuela, ni siquiera un simple tornillo encima. Parecía, por las grietas, arañazos, y trozos del acabado que faltan, que alguien había intentado cambiarle el acabado con una rasqueta. Vamos que estaba hecho una autentica mierda.
Alguien lo llevó al taller de mi lutier y se quedó allí un montón de años, unos 20, tal cual. Pregunté por el, me lo regalaron tal cual estaba y comenzó la aventura de la rehabilitación.
Aprovecho para agradecer a Roberto, de Bauprés Luthiers, el regalo y todo lo que me ha enseñado y colaborado en el proceso de reparación.
Lo primero que hice, hicimos, fue comprobar el estado del mástil y el alma. El mástil no estaba revirado y el tornillo del alma funcionaba y aparentemente actuaba correctamente, todo esto obviamente sin cuerdas, ni nada.
Lo segundo fue buscar todas las piezas que necesitaba, los repuestos originales de los 60 tenían un precio prohibitivo. Buscando repuestos normalitos, modernos, pero por separado, salían más baratos, pero me seguía saliendo por una pasta, con el riesgo que el bajo saliera rana y fuera todo dinero tirado. La solución más barata, encontrar un bajo donante y canibalizarlo. EL bajo entero salió mucho más barato que todas las piezas que necesitaba. Compré en Music-Store un Höfner chino baratito y le desmonté. Comparando las piezas que llevaba montadas con las asequibles que había visto en Thomann y Music-Store no parecía haber gran diferencia.
El Höfner chino parecía un trozo de plástico de la capa de barniz que llevaba y encontré dentro de el un buen montón de papel de periódico chino empapado en barniz. Lectura para el viaje.
Investigando un poco los restos, sorpresa, este Höfner por el tipo de construcción no era español, sino alemán, y por el color residual blanco del logo, que también le falta debe ser del 64. El logo no es una pegata, sino un trozo de plástico que por lo visto iba pintado en blanco y dorado.
Ya con las piezas necesarias comenzó el propio proceso de reparación en sí.
Desmonté y limpié el acceso al alma, desmonte la tuerca, limpié la parte del alma accesible.
Nivelé y pulí los trastes.
Las grietas del cuerpo se sellaron con cianocrilato. Las partes del cuerpo donde se había arrancado el acabado, o se había lijado hasta dejar la madera en bruto se “barnizaron” con una mezcla de cianocrilato y tinte para preservarla e igualar el color en lo posible. La idea era dejar las cicatrices que tenía, que para mi gusto le dan carácter, pero debidamente protegidas. El cuerpo es completamente hueco.
Después se pulimentó todo hasta dejarle el acabado final.
Sobre el mástil reparamos los trozos de binding que faltaban. Nutrimos el diapasón y terminamos al aceite la parte trasera, recuerda a la de un contrabajo
Como me han pedido algunos compañeros del foro, os voy a contar la pequeña aventura de este höfner viejuno. Lo primero, y aunque pueda parecer iconoclasta, no he pretendido hacer una restauración, no me preocupa, por lo menos por ahora la originalidad de los componentes, simplemente quería poner en marcha un trozo de madera que encontré arrumbado.
Por lo visto alguien hace un montón de años se encontró en un contenedor el cuerpo del bajo, no tenía, ni cejuela, ni siquiera un simple tornillo encima. Parecía, por las grietas, arañazos, y trozos del acabado que faltan, que alguien había intentado cambiarle el acabado con una rasqueta. Vamos que estaba hecho una autentica mierda.
Alguien lo llevó al taller de mi lutier y se quedó allí un montón de años, unos 20, tal cual. Pregunté por el, me lo regalaron tal cual estaba y comenzó la aventura de la rehabilitación.
Aprovecho para agradecer a Roberto, de Bauprés Luthiers, el regalo y todo lo que me ha enseñado y colaborado en el proceso de reparación.
Lo primero que hice, hicimos, fue comprobar el estado del mástil y el alma. El mástil no estaba revirado y el tornillo del alma funcionaba y aparentemente actuaba correctamente, todo esto obviamente sin cuerdas, ni nada.
Lo segundo fue buscar todas las piezas que necesitaba, los repuestos originales de los 60 tenían un precio prohibitivo. Buscando repuestos normalitos, modernos, pero por separado, salían más baratos, pero me seguía saliendo por una pasta, con el riesgo que el bajo saliera rana y fuera todo dinero tirado. La solución más barata, encontrar un bajo donante y canibalizarlo. EL bajo entero salió mucho más barato que todas las piezas que necesitaba. Compré en Music-Store un Höfner chino baratito y le desmonté. Comparando las piezas que llevaba montadas con las asequibles que había visto en Thomann y Music-Store no parecía haber gran diferencia.
El Höfner chino parecía un trozo de plástico de la capa de barniz que llevaba y encontré dentro de el un buen montón de papel de periódico chino empapado en barniz. Lectura para el viaje.
Investigando un poco los restos, sorpresa, este Höfner por el tipo de construcción no era español, sino alemán, y por el color residual blanco del logo, que también le falta debe ser del 64. El logo no es una pegata, sino un trozo de plástico que por lo visto iba pintado en blanco y dorado.
Ya con las piezas necesarias comenzó el propio proceso de reparación en sí.
Desmonté y limpié el acceso al alma, desmonte la tuerca, limpié la parte del alma accesible.
Nivelé y pulí los trastes.
Las grietas del cuerpo se sellaron con cianocrilato. Las partes del cuerpo donde se había arrancado el acabado, o se había lijado hasta dejar la madera en bruto se “barnizaron” con una mezcla de cianocrilato y tinte para preservarla e igualar el color en lo posible. La idea era dejar las cicatrices que tenía, que para mi gusto le dan carácter, pero debidamente protegidas. El cuerpo es completamente hueco.
Después se pulimentó todo hasta dejarle el acabado final.
Sobre el mástil reparamos los trozos de binding que faltaban. Nutrimos el diapasón y terminamos al aceite la parte trasera, recuerda a la de un contrabajo