¡Hola! Tienes toda la razón en que es un tema que genera muchas opiniones y experiencias diversas.
Tu punto de partida sobre los módulos ICEpower es muy acertado.

Es un hecho que muchos fabricantes utilizan módulos de potencia Clase D de proveedores como ICEpower, Hypex, o Pascal Audio, que están diseñados para tener una respuesta lo más plana y transparente posible. Esto significa que su objetivo es amplificar la señal de entrada sin añadir su propio "color" o distorsión armónica significativa.
Si la etapa de potencia es "plana", entonces, como bien dices, el carácter sonoro principal de un amplificador (especialmente en un amplificador de bajo) recae fuertemente en la etapa de previo (preamp). Es en el previo donde se genera la mayor parte de la coloración tonal, la compresión, la saturación y la interacción armónica que asociamos con el "sonido" de un amplificador.
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¿Apreciamos, desde el punto de vista del sonido final, diferencias entre tecnologías de amplificación (Clase D, Clase A/B, Válvulas)?
Opino que si, se aprecian diferencias en el sonido final, pero con matices importantes y dependientes del contexto.
Válvulas (Tube Amps) vs. Estado Sólido (Solid State - incluyendo Clase D):
Aquí es donde las diferencias son más evidentes y consistentes. Los amplificadores de válvulas tienen características de distorsión armónica (principalmente armónicos pares) y compresión natural que son inherentes a su funcionamiento. Esta distorsión es musicalmente agradable y se suma de forma única a la señal, especialmente cuando se empuja el amplificador. También tienen una respuesta dinámica diferente.
Un amplificador de estado sólido (Clase A/B o Clase D) diseñado para ser limpio y transparente, simplemente no recrea esas complejidades armónicas y dinámicas de la misma manera. Aunque un previo de estado sólido puede emular la distorsión de válvulas, la interacción de la etapa de potencia de válvulas con el altavoz es un fenómeno complejo que contribuye al sonido final.
Clase A/B (Estado Sólido Tradicional) vs. Clase D (Estado Sólido Moderno):
Aquí las diferencias son mucho más sutiles y a menudo debatibles, especialmente cuando hablamos del sonido final que llega al público o a una grabación.
En teoría, y en la práctica de un buen diseño, un amplificador Clase D bien implementado debería sonar indistinguible de un Clase A/B bien implementado si ambos son transparentes. La Clase D es simplemente una forma más eficiente de convertir la energía eléctrica en potencia de audio, no introduce inherentemente un "sonido" diferente si está bien diseñada.
Sin embargo, pueden surgir diferencias por:
Calidad de la implementación: Un Clase D barato o mal diseñado puede tener más ruido, peor respuesta transitoria o problemas con la impedancia de carga.
Fuente de alimentación: La fuente de alimentación de un Clase D es crucial. Si no es lo suficientemente robusta, puede haber una "sensación" de falta de pegada o dinámica en comparación con un Clase A/B con una fuente sobredimensionada.
Diseño del previo: Como mencionas, la mayor parte del carácter sonoro viene del previo. Si comparas un Fender Rumble (que tiene su propio previo y ecualización) con un Phil Jones (conocido por su sonido limpio, transparente y de alta fidelidad, con un previo muy diferente), las diferencias que escuchas son abrumadoramente atribuibles a sus respectivos previos y a la filosofía de diseño general de la marca, no tanto a la tecnología de la etapa de potencia Clase D en sí misma (asumiendo que ambas etapas Clase D son de buena calidad).
El Sonido Final en un Concierto o Grabación:
Aquí es donde el debate se vuelve aún más complejo:
El Altavoz (Cabina): La cabina de altavoces (speakers) es un componente masivamente más influyente en el sonido final que la etapa de potencia (siempre que esta sea de calidad). La respuesta en frecuencia, la dispersión, la compresión del altavoz y el diseño de la caja tienen un impacto brutal en lo que se escucha.
El Micrófono y la Sala/Acústica: En un concierto, el sonido que llega al público a través del PA (sistema de sonido principal) pasa por un micrófono (que colorea el sonido), por la mesa de mezclas, por procesadores (EQ, compresión, efectos) y por la acústica de la sala. Todos estos elementos "diluyen" las sutiles diferencias que podría haber entre etapas de potencia transparentes.
La Grabación: En el estudio, se microfonea el amplificador (o se usa una caja de inyección directa - DI). Luego, esa señal se mezcla, ecualiza, comprime y procesa exhaustivamente. Las diferencias de la etapa de potencia (más allá de la distorsión de válvulas) se vuelven muy difíciles de discernir en el producto final.
Conclusión:
Sí, las tecnologías de amplificación sí pueden sonar diferente, especialmente entre válvulas y estado sólido. La distorsión armónica y la compresión de las válvulas son características muy audibles.
Sin embargo, entre diferentes implementaciones de estado sólido (Clase A/B vs. Clase D), las diferencias en el sonido final que llega al público son a menudo mínimas o inexistentes si ambas etapas de potencia están bien diseñadas y son transparentes. En esos casos, el previo del amplificador y la cabina de altavoces son los verdaderos determinantes del carácter tonal.
La "sensación al tocar" que mencionas (la respuesta dinámica, el feel bajo los dedos) es donde muchos músicos sí notan diferencias claras entre las tecnologías de etapa de potencia, incluso si la audiencia no las percibe de la misma manera en el sonido final. Pero como acotas el debate al sonido final, diría que el impacto de la etapa de potencia (si no es de válvulas) es a menudo sobreestimado en comparación con el previo y los altavoces.