El caso es que ayer mismo tuve la suerte de probar un fender antíguo en casa de un conocido. Nunca había estado en su casa y no me imaginaba que me iba a encontrar un fender jazzbass de los 60-70 en un aparente tan buen estado de funcionamiento como creo que está en base a mis impresiones (no sé mucho de estas cosas por eso aún me gustaría intentar hacer alguna comprobación más, y por eso os pido algo de ayuda).
La cuestión es que el bajo está en un estado estético bastante lamentable, aunque bonito, para aquellos como yo, a los que no disguste un bajo con sus auténticas y naturales marcas de guerra y vejez.
En cuanto al mástil (y a partir de aquí es dónde más y mejor me sorprendió el instrumento): recto rectísimo y con un trasteo mínimo, aunque las cuerdas no estaban especialmente bajas; el tacto me pareció realmente bueno, y el sonido me pareció precioso. De peso, perfecto: liviano.
El bajo no lo probé enchufado. Según me comentó su dueño, debe tener una pastilla o algo suelto porque no suena mucho y hace un ruido de masa infernal. Puedo afirmar que he probado un jazzbass setentero anteriormente, también sin enchufar, que se vendió por unos 1700€ en una reputada tienda santiaguesa, con un peso absolutamente infernal, con una pastilla estropeada, y con un sonido acústico (sin enchufar) mucho más apagado que el del ejemplar que he probado ayer.
La verdad es que me dejó impresionado el volumen y la vibración que alcanzaba el bicho mientras lo tocaba sin enchufar ni nada.
Con la atención al 100% puesta en las sensaciones de tacto y sonido mientras probaba el instrumento, dejé en el tintero quedarme con algunos detalles fundamentales (así como hacerle alguna foto) como son identificar la madera del cuerpo, y si el mástil era setentero (con bloques) o sesentero (con puntos). Lo que sí identifiqué es que para ajustarlo hay que desmontar el mástil, porque solo tiene acceso al alma en la parte de unión con el cuerpo, a través de una cabeza de tornillo de estrella (+).
Otros detalles son que el diapasón tenía algunas leves rugosidades, en los espacios entre trastes más cercanos al cuerpo sobre todo, aunque los trastes estaban en muy buen estado (creo que el instrumento no se ha tocado demasiado). Y la capacidad de maniobra del puente la ignoro, aunque según el aspecto debería funcionar.
A partir de aquí es donde pido vuestra ayuda, porque si hay algo que no soporto, es ver un buen instrumento criando polvo y muriendo lentamente sin cumplir la función para la que ha nacido, que es ser tocado.
Lo que pretendía era que comentárais los puntos en los que hay que poner atención para valorar el instrumento, y a ver si a partir de ahí convenzo a su dueño de que lo restaure e invierta un poquito, que le hace falta, y lo toque al menos de vez en cuando. Es guitarrista, y si no le importa demasiado tener un buen bajo ahí parado, a ver si se decide a ponerlo a punto, aunque solo sea por su valor como inversión.
Intentaré hacer los deberes para volver a probar el instrumento y a ver si de aquí a algún tiempo puedo traer alguna foto y seguir comentando, pero no puedo prometer nada.
Gracias



