Hace más o menos un año estuve en una charla de un cazatalentos (creo que les llaman R o algo así) de una de las discográficas grandes (Sony-BMG, si no recuerdo mal).
En dicha charla, después del discurso de este hombre llorando sobre la crisis del sector discográfico, se abrió una ronda de preguntas que se transformó en un debate de lo más enriquecedor.
Yo llegué a las siguientes conclusiones:
- La industria discográfica, es decir, los que se van a dejar la pasta para promocionar y dar a conocer un disco para luego venderlo, es precisamente lo que indica su nombre, una INDUSTRIA. Lo único que les importa son los resultados al final del ejercicio.
- Las grandes discográficas hacen unos 5 lanzamientos de artistas nuevos cada año (como mucho), de los cuales llega a buen puerto uno cada 2 años, quedando el resto en el olvido. No por firmar contrato con una multinacional vas a tener solucionada la papeleta.
- Los filtros por los que tiene que pasar el grupo o solista en cuestión para llegar al triunfo son: el
cazatalentos, que sólo se mueve por Madrid y un poquito por Barcelona, así que todo lo que ocurre en otros lugares simplemente no existe, el
ejecutivo de la discográfica, que aprueba a viabilidad comercial del producto, y, finalmente, las emisoras de radio, que deciden cuales de los discos que les mandan van a pinchar.
Comentaba este hombre una anéctoda donde mandaron dos discos a un conocido programa de Cadena 100. Uno de un artista de flamenco pop con cierta calidad musical y el otro era el del Aserejé. El resto de la historia ya la conocéis.
¿Cuántas frikadas se han vendido como churros porque le cayó en gracia a un famoso presentador de televisión o de radio? Y a la discográfica le da igual cuál de sus discos salga para delante, con tal de vender.
- Las grandes multinacionales del disco sólo apuestan sobre fórmulas que saben que funcionan, y aquí voy a copiar lo que ya he puesto en un post en enero de este año:
1. ¿Cual es el futuro de la industria discográfica? Yo creo de de aquí a 15 años tiene que quebrar porque no arriesgan lo más mínimo. No hay más que ver los grupos en los que invierten pasta, pero mucha pasta, para vender sus discos: Alejandro Sanz (cuarenta y pico tacos), Sabina y Serrat (otros dos jóvenes valores), Héroes del Silencio, Hombres G, Los Secretos (porque resucitar muertos también da dinero), Antonio Vega (a éste sólo le falta enfriar), Miguel Bosé (otro chavalín), Fito (joder, tiene cojones que un tío de su edad y con lo que lleva tocando fuera hace poco artista revelación) y un corto etcétera.
2. Entonces... ¿qué hay nuevo bajo el Sol? Nada de nada de nada. Si te guías por las radiofórmulas, los canales musicales de televisión y la publicidad de discos, pues eso, nada. Todo es lo mismo con distintos nombres. No hacen nada más que clonar lo que ya les ha funcionado:
- La pareja, trío, cuarteto o quinteto de cachondas en biquini que aparecen todos los veranos cantando cualquier estupidez mientras mueven las razones por las que las contrataron.
- El-la-los flamencos poperos que cantan canciones de ¿amor? que hacen que te preguntes por qué no se suicidan de una vez si tanto sufren.
- El rumbero popero rebeldillo que tontea con el cannabis. Vaya rebeldía de mis coj.... hacerse un tatuaje y fumar porros a día de hoy.
- El grupo pop rock compuesto por cuatro o cinco guapitos que queden bien en el poster y que tienen también una rebeldía que no se tienen con sus flequillos.
Y muy poco más. Esto es lo que te presentan como novedades y te venden la moto una vez, y otra, y otra, pero eso sí, cada vez de distinto color.
3. Pero... ¿por qué pasa esto? ¿está sorda la oreja de este país? Es lo que nos quieren hacer creer. Porque no sólo son las discográficas las que llevan ese camino. También son las emisoras las que deciden poner el Aserejé antes que O'Funkillo (con la excepción de una que supongo que es el reducto espiritual de casi todos nosotros) (y no es la COPE )
4. ¿Y qué nos queda? ¿Bajarnos los pantalones como Fito, M-Clan y tantos otros? Desde luego que si quieres pasar por su aro, sí.
Por último, y no menos importante, la oreja de este país está totalmente sorda. La gente se está acostumbrando a que les den todo totalmente masticado.
Perdón por el ladrillo
