
Y harto de usar espumas, trapos viejos etc... encima de mi mesa de trabajo me dije:
Esto me lo hago yo en tres tardes y por dos duros.
Y siguiendo la sabia pero gitana política del avi Agustí (el papuchi de papuchi) que no era otra que NUNCA hacer campaña mierdas las justas. O sea, guardarlo todo, me bajé al sótano y encontré un cacho madero que no era más que las sobras de un estante con el que me hice el vestidor de mi habitación, del Ikea para ser más exactos, y hecho de madera maciza aunque a retales mil.
Ideal ya que en un extremo tiene como un resalte que servirá para hacer de tope.
Y para el soporte de cuello encontré unos tacos de madera que en su día me hice para reparar un mástil torcido de una squier que pasó por la ong guitarras sin fronteras que es mi garaje.
Para el recubrimiento fuí a una tienda de estas de ropa al detalle, la típica tienda-almacen que no ve una mano de pintura en sus paredes desde el año 1968, 8 euros el metro de borreguito marrón, no tenían negro ni ningún color más interesante.
Pues con la materia prima en casa empieza el montaje de mi station guitar.
Tardé exactamente 2 horas, la cosa fue tan rápida que casi ni fotos tengo del montaje.
Corté un trozo del madero con la caladora, era demasiado ancho.
Un par de taladros y atornillé el cuello soporte para la guitarras.
Corté un cacho del borreguillo con el que tuviese margen de maniobra y bote de cola de impacto en mano ( y tras la esnifada correspondiente) me dispuse a encolar el borreguillo.

Unas cuantas esnifadas más y unos cortes por aquí y por allá tal cual agatha ruiz de la padra y tachán!!!!
Este es el resultado.


Ideal para realizar tareas de mantenimiento guitarril, cambio de cuerdas, colonoscopias de jacks, pastillas, etc.....
Y respetuoso con esos acabados snobs rollo nitro que se marcan con solo mirarlos.
Apa siau!!!


