Suelo empezar con una vaga idea, que normalmente es "quiero hacer una canción de X estilo" o "del estilo de X canción" o que exprese un cierto estado de ánimo. Como se me da fatal la poesía, raras veces empiezo por la letra y casi siempre por la música. En alguna ocasión me ha inspirado alguna frase que me pareciera evocadora, pero nada más elaborado.
Con la motivación ya decidida, me cojo la guitarra acústica y comienzo a pensar en las canciones en las que me quiero inspirar (si es ésa la motivación) o en los acordes o progresiones que creo que inspiran el sentimiento que quiero expresar (por ejemplo los Maj7 siempre me suenan melancólicos). Me gusta trabajar primero con la acústica porque da un sonido más lleno y pienso que si una canción suena sólo con acústica y voz (aunque sea tarareando) tiene que funcionar a la fuerza con más medios.
Para mí es importante lo de pensar en otras canciones en lugar de escucharlas, así me evito plagiar nada, aunque puede llegar a pasar, la memoria es algo muy caprichoso. Con la canción más avanzada o para cosas como la batería (no soy baterista ni de lejos) sí tomo canciones concretas como referencia y cojo arreglos o me inspiro en ellos.
Una vez que tengo una idea sencilla de acordes, ritmos y partes paso a tocarla con la eléctrica, aunque sea desenchufado, para ver si se me ocurren arreglos que no sea capaz de tocar con la acústica. Cuando más o menos lo tengo claro, me pongo con el Cubase y el EZDrummer a componer la batería, lo que me sirve para definir mejor el ritmo y depurar la estructura. Con la batería ya hecha, grabo lo que tengo compuesto de guitarra a modo de esbozo y lo exporto sin mezclar ni nada a un archivo de audio para poder escucharlo en cualquier momento.
La letra es en lo siguiente en lo que trabajo. A no ser que me sienta especialmente inspirado por algo que me haya pasado, suelo tener que sentarme expresamente a pensar en qué es lo que hay tras la motivación que tengo: si es una frase, buscar la razón por la que me emociona, si es un estilo, intentar "leer entre líneas" sus señas de identidad para ver la psicología que subyace bajo él. Escribo la letra mientras escucho el esbozo que he grabado y al mismo tiempo la canto con alguna melodía sencilla.
Hecha la letra y la melodía básica, me voy al Cubase de nuevo y la grabo encima de lo que tengo, normalmente en voz baja porque suele ser de noche cuando tengo tiempo para esto. Aprovecho para colgarme la guitarra y arreglar la melodía, buscando alternativas si veo que en alguna parte me queda muy alto, muy bajo o muy monótono.
Si durante la semana he hecho todo lo anterior, es el sábado por la mañana cuando al fin puedo ponerme a grabar las voces sin miedo de molestar a los vecinos. Como la melodía ya la tengo grabada, aunque sea en voz baja y desafinando, sólo es cuestión de volver a cantarla, pero esta vez bien (o todo lo bien que pueda).
Llegado a este punto ya tengo los cuatro pilares: armonía, ritmo, melodía y letra. A partir de aquí ya puedo regrabar las guitarras con más arreglos, más pistas, etc. y finalmente el bajo, que suele ir casi improvisado porque en mis canciones no es que sea muy complicado, para qué engañarnos.
Ya sólo queda mezclar, "producir", es decir, ver si se queda demasiado larga o corta y arreglarla, regrabar cosas puntuales si es necesario, añadir efectos, etc. y "masterizar". La "masterización" que hago no es más que una EQ general para corregir cosas como graves y agudos, limitar la mezcla para darle volumen y escucharlo todo por los auriculares del iPod, los altavoces del portátil y los monitores para comprobar que en todos ellos la cosa suena más o menos aceptable (cuando tenía coche también lo escuchaba ahí).
Éste es el proceso que sigo yo para componer. Me permite sobrellevar mis limitaciones técnicas y me entretiene durante unas cuantas horas
Espero que no os hayáis dormido a mitad y que os sirva de algo.

