Para empezar tuvimos muchísimos problemas con el caos de organización que nos dice una hora para montar y probar y luego resulta que no se puede porque están usando el escenario para otros menesteres... Se tuvo que hacer todo justo antes de la actuación, montando con prisas y probando sobre la marcha en plan rápido. Todo esto con la gente mirando e impacientándose.
Nos costó un rato entrar en calor, con un inicio un tanto frío y vacilante, que supongo que en parte es normal al no haber podido cambiar el chip del montaje/prueba y actuación... el caso es que al rato remontamos y ya iba la cosa mucho mejor, el sonido no estaba mal del todo para el equipo y las circunstancias.
Durante toda la actuación nos venían los típicos pesados estos que no hacen más que pedir canciones de fulanito o menganito, algunos se lo toman mejor, otros se enfadan, en fin, lo normal, esto ya lo tengo asumido y me molesta pero lo justo.
El problema viene ya pasado el ecuador de la actuación cuando un chaval bastante borracho se sube al escenario ayudado por unos colegas suyos y se acerca a mi micro para cantar (hago coros). Yo me pongo en medio, le obstaculizo y le pido amablemente que baje del escenario, que eso no se puede hacer. El tipo insiste en que le gusta mucho esa canción y que se sabe la letra, que la quiere cantar, y yo le pido nuevamente que abandone el escenario, que no podemos dejar que la gente suba y nos moleste. Al final tuve que ponerme un poco más borde y empujarle porque no se iba y acabó accediendo, de mala gana, a bajarse del escenario.
Después de eso, todo un grupito de gente que imagino colegas suyos, empezaron a hacerme gestos obscenos, lanzarme insultos y comentarios. Finalizado el tema me dirigí al público por mi micro y les pedí que por favor que respetasen el espacio de trabajo de los músicos, que la gente no puede subirse al escenario, que eso era así, y al que no le guste que se joda.
Quizás me sobró ese último comentario, pero me habían inflado los cojones más de lo habitual y fue lo más suave que se me ocurrió añadir, ante las continuas faltas de respeto y vejaciones personales de las que estaba siendo objeto única y exclusivamente por tratar de hacer bien mi trabajo e impedir que una persona ajena a la banda, y en estado de embriaguez además, interfiriera en el evento.
¿Que pensáis de todas estas cosas? ¿Donde pondríais el límite para cuando el público se desmadra en exceso? ¿Tenéis algún tipo de línea roja de la cual no dejáis pasar a nadie? Yo tengo dos: la primera es que no permito que la gente suba al escenario de forma espontánea, estén borrachos o no (y si lo están con más motivo) porque no solamente están molestando e interfieriendo en la actuación, además de poner en riesgo su propia integridad y la del equipo, sino porque considero que en el momento en que a una persona ajena se le permite subir sin una buena razón abres la veda para que otros quieran hacerlo. Digamos que acabas de perder esa barrera psicológica. La segunda línea roja que tengo es cuando me atacan en el plano personal. Puedo tolerar impertinencias y tonterías de borracho, comentarios estúpidos, peticiones absurdas y demás ingenios del gentío, pero en el momento en que me entran en el plano personal no lo tolero, ahí es cuando ya les pongo en su sitio.
Ya se que el nuestro es un trabajo de cara al público y hay que tragar mucha mierda y aguantar a mucho gilipollas. Pero de vez en cuando también hay que plantarse y luchar por tu dignidad. Y ciertas actitudes, a mi juicio, no se deben tolerar porque de lo contrario jamás te van a respetar un mínimo.
Un saludo y gracias por tragaros el ladrillazo




