En ese contexto la exportación de instrumentos norteamericanos pasaba por problemas, y Japón llevaba tiempo haciéndolo muy bien, y trataba de ganarse un respeto y reputación que eran muy merecidos.
Pero era difícil hacer que los músicos más o menos profesionales aceptaran el “made in Japan”. Carlos Santana contribuyó a que aceptáramos eso, pues, después de años usando Gibson (SG, L6S) comenzó a usar la Yamaha SG2000 con gran éxito (sonaba genial). Igualmente, Herb Ellis, el gran guitarrista de Jazz, usó a partir del 76 su guitarra Aria signature, y algunos bajistas, como Sting con el Ibanez Musician y otros con Yamaha, Aria, etc se sumaron a la tendencia.
Marcas como Yamaha, Ibanez, Aria y otras demostraron que los instrumentos japoneses se debían tener en cuenta, y no solo como copias, sino por derecho propio.
A partir de ahí, la confianza en Japón llevó a que incluso Fender comenzara allí su producción (por una serie de circunstancias que ya se han tratado en otros hilos y no voy a repetir aquí).
Matsumoku fue una de las factorías más exitosas por su calidad y fabricó instrumentos para muchas marcas.
Con ese éxito, se plantearon hacer su propia línea de instrumentos. Y para ello eligieron un nombre comercial, una marca: Westone.
Trataron de hacer diseños que no fueran copias de otros y que recogieran lo esencial de lo que un instrumento debería tener para “ser bueno”: buen sonido, buen mástil, buena construcción, funcionalidad…

La marca Westone construida en Japón duró poco. Aproximadamente entre el 81 y el 87/88. A partir de ahí, como ocurrió con Squier y otras marcas, la fabricación se trasladó a Corea. Es otra etapa. Y pocos años después, Westone dejó de fabricar instrumentos, y la marca se ha empleado para diversos artículos relacionados con la música y el sonido, pero ya desligado totalmente de la producción de instrumentos que tuvo lugar en Japón durante unos años en la década de los 80.
Centrándonos en el periodo japonés, de Matsumoku, Westone hizo algunos instrumentos que copiaban otros modelos, pero lo que me interesa comentar es sobre los instrumentos de diseño propio. Algunos instrumentos de cuerpo sólido o semi sólido que abarcaban desde modelos sencillos hasta otros más complejos. Pensando en bajos, yendo desde un modelo con una pastilla, pasivo y mástil atornillado hasta otros con mástil a través del cuerpo, dos patillas, previo activo y diapasón de ébano. En todos los casos la calidad de componentes y construcción era la misma: muy buena. Podía variar la sofisticación o sencillez del instrumento, pero no la calidad.
Yo conocía la marca, y había visto algunos modelos de guitarras y bajos. Estaban muy bien por su precio (medio) pero no me entraban por los ojos. Mis gustos estaban en modelos más tradicionales (más en la onda Fender) y si miraba hacia los modelos japoneses eran Ibanez y Yamaha los que me gustaban (tuve bajos de ambas marcas en los 80, y eran realmente buenos). Pero los modelos originales de Weston (los que no eran copias) tenían una estética que no me gustaba. Aún hoy, no es la que prefiero.
Bien, pues ahora regresamos más o menos a nuestro tiempo. En concreto, a principios del verano de 2019.
Yo estaba de vacaciones en una población de la costa alicantina. Dando un paseo vi una tienda de artículos de segunda mano. Mi esposa y mi hija habían entrado en otra tienda y yo me había quedado fuera, así que vi esta tienda y pasé dentro, más que nada para hacer tiempo en la espera. Y vi un Westone Thunder Jet colgado de la pared. Tenía polvo y la pintura estaba desgastada. Había algo de óxido y dos de las cuerdas estaban montadas al revés en el clavijero.
Parecía que se había tocado mucho, pero que llevaba años apartado de la música. Y esto siempre me da pena en un instrumento.
Se le había cambiado el puente por otro, que es una especie de cruce entre los puentes del Musicmaster, del Mustang y del Precision, sin ser ninguno de ellos. Pero mola, me gusta más que el original. Se lo debieron poner hace muchos años pues el óxido ya hizo acto de presencia, al parecer, hace mucho.
Tenía un precio en un cartón, pero al mirarlo el dependiente me dijo que si me interesaba, estaba rebajado. Aun así, el precio con la rebaja me parecía excesivo para un bajo tan destartalado, y que no me acababa de gustar. ¿Qué me estaba pasando? ¡Yo no quería comprarlo! ¡No quería ningún instrumento más!
Pero había algo en él que me llamaba. Me daba la impresión de que debajo de ese aspecto y esa mugre, había un buen instrumento. Negocié el precio. Pero el precio más bajo, me parecía excesivo y me fui.
Algo me pasaba con ese bajo. Pasaron unos días, ya no pensaba en él, y volví a pasar por allí. Me volví a interesar por él. Quedamos en una nueva negociación (el dependiente debía preguntar al dueño, que lo había dejado allí). No cedía. Me volví a ir. Lo di por perdido. A fin de cuentas… ¡no me interesaba! ¡No era mi modelo favorito y yo no quería más instrumentos!
Pero el día en que nos regresábamos, mi mujer (a la que le había contado la historia) me dijo ¿vas a comprar el bajo, antes de irnos? “No, no… bueno… no creo. No lo rebajan y no me puedo arriesgar por ese precio. Pero voy a dar un paseo y daré una última mirada”.
El bajo seguía allí (debía llevar meses). El dependiente volvió a llamar al dueño. No estaba. Le dije que me iba dentro de tres horas (era cierto) y que si me lo dejaba en el precio que a mí me parecía correcto, me avisara al teléfono. Si no, el bajo se quedaría allí.
Para mi sorpresa, me llamó diciendo que el dueño aceptó la oferta, y me lo traje a casa, en el último momento.
Y… una vez limpio y puesto a punto, pude comprobar lo que ya me había parecido en la tienda, que el mástil estaba perfectamente recto (no tuve que ajustarlo) y los trastes estaban muy bien. La sencilla electrónica funcionaba perfectamente, sin ruidos ni fallos, y con un sonido cálido y potente.
El mástil es muy cómodo y el bajo suena muy bien. No se aprecian diferencias de volúmenes entre trastes o zonas del mástil. Todo suena perfecto.
Las clavijas son muy estables. Una vez quintado, el bajo quedó perfecto y se ha convertido en una herramienta fiable, que uso para grabar y tocar con frecuencia.
El Thunder Jet Bass: la descripción de este instrumento.
El cuerpo, según los catálogos, es de aliso. No siendo un bajo pesado, para su tamaño, el cuerpo pesa más de lo que haría pensar en el aliso. Por el peso, yo habría pensado en arce o fresno. Pero el fabricante dice que es aliso. ¿Quién sabe?
El mástil es de arce, trilaminado longitudinalmente. Pero tiene una característica muy interesante. Albergando el alma, tiene un perfil longitudinal de aluminio (o magnesio, según el fabricante) en “U” cuadrada. No añade prácticamente peso al mástil, pero le aporta rigidez. De hecho, el bajo, que debía llevar mucho tiempo con las cuerdas tensadas, tenía el mástil perfectamente recto, y no he necesitado ajustar el alma. Tiene 22 trastes.
Lleva cejuela de grafito.

La pastilla es del tipo Precision, pero al estilo DiMarzio, como también hacía Ibanez en esa época. La marca la denomina Hard Puncher, pero no creo que tenga nada que ver con el Tokai Hard Puncher, que lleva pastilla con imanes de AlNiCo. La pastilla está ubicada 3cm más cerca del puente que en un Precision.
Dos controles, volumen y tono. El compartimento de controles está bien aislado eléctricamente.
Y no tiene nada más. Es el “hermano pequeño” de una serie de bajos que van siendo progresivamente más sofisticados (con circuito activo, con dos pastillas, con mástil a través del cuerpo).
Este es el mío:
20200429_164640 by telebass69, en FlickrNo puedo opinar de primera mano sobre esos hermanos mayores. Supongo que, siendo de la misma calidad, ofrecen más cosas. Pero el sonido no lo he podido catar. Sin embargo, el Jet tiene la virtud de la sencillez (lo que ha hecho al Precision Bass tan polivalente).
En fin… aquel bajo que ni me planteaba comprar, es ahora un bajo muy fiable y útil para mí y que tengo en cuenta para grabaciones, pues responde fenomenal. Cuando lo cojo, siempre está ahí, afinado y preparado para colaborar.
No he hecho de momento ninguna demo de este bajo, pero os dejo el enlace de una canción que compuse para un amigo, en la que toqué la línea de bajo y el solo de guitarra. No usamos amplificador en la grabación. Creo que podéis haceros una idea del sonido, que ahí está con el tono recortado, quizá al 50% o un poco más. Si el tono está abierto ofrece un sonido bastante válido para el slap.
https://www.youtube.com/watch?v=tJ5chb6bYN4&t=118s
Y esa es la historia. Espero que os resulte interesante


