Lo primero, me lo pasé teta. En el teatro municipal de mi pueblo la acústica es espectacular. Estos maestros llevan mucho tiempo juntos, la fórmula funciona genial y tienen magia, mucha magia.
Recuerdo a Carles Benavent en 1980 en Madrid con Max Suñé trio en la desaparecida sala Olimpia de Lavapiés en Madrid. Tocaba el fretless con un sonido que todavía resuena en mi pecho. Fue como una aparición.
El instrumento de Carles ya no es un bajo exactamente, más bien un bajo-guitarra, tanto en su función como en el sonido y la forma de tocar, que ya no son unos graves potentes, arrolladores...no como un contrabajo, sino ni siquiera como un bajo eléctrico potente, esto lo echo de menos
Obviamente, su mente musical y su trabajo en la elaboración de su lenguaje me sigue maravillando y haciéndome disfrutar. Llevaba (en un pequeño teatro) dos amplis ampeg con pantalla grande, colocados uno cerca del otro, en ángulo, colocándose en la zona del vértice ¿Sabéis alguno de qué va eso? A ese volumen (bajo volumen respecto a batería y flauta) no creo que esas pantallas grandotas den lo mejor de sí mismas...
Me impactó la magia que juntos y por separado son capaces de crear sobre bases de música que suenan a infancia, a sábanas blancas y a olor a la plancha de una madre
De verdad, creo que el jazz en España tiene unos referentes maravillosos y, poco a poco, se está formando escuela en diferentes instrumentos, como el contrabajo, del que tenemos maravillosos músicos con maravillosos proyectos



