Pues eso me pasa a mi.
Este es el susodicho que me tiene loquito:

Tuve ocasión de probarlo en una tienda y me pareció precioso, pero lleno de "peros": zumbaba como un avión de tanto ruido de masa que tenía, los trastes cortaban de mal acabados, el mástil es anchote y fino y eso no era de mi gusto personal, sonaba bien pero no tan lleno y gordo como a mí me gusta, cabeceaba que era exagerado, y encima costaba 1600 que es precio de bajo bueno, sin (en mi opinión) serlo. No me lo llevé porque vi que tenía la cejuela defectuosa, pero me quedé con el AY.
Pero lo que debía haber acabado allí no acabó. Sigo acordándome de él. Si fuera de otro color ya estaría descartado, pero es que me parece taaaaan bonito...
Mi razón dice que es un Pino Palladino de Hacendado, que es más bonito que bueno y que lo que ofrece no merece tal cantidad de pasta, que por ese dinero hay bajos mucho mejores, que no suena como a mí me gusta que suene un Precision, que no me resulta demasiado cómodo de tocar ese mástil, que hay que apantallarlo, etc, etc. Pero mira, pronto volverá a las tiendas y yo sigo deseándolo, aunque sé que no es el bajo perfecto ni el que me iba a llenar 100%. Es muy bonito, pero ni suena ni se toca como me gusta.
Además es que tengo otro Precision que sí suena y sí se toca como me gusta, con lo cual aun tiene menos sentido.
Pero es como una mujer que es que es guapísima y está buenísima, y sé que no tiene conversación ni es interesante ni tiene fondo, pero es que está buenísima y no puedo dejar de pensar en ella.
¿Me lo compro aunque sé que me va a decepcionar y es pagar de más?
¿me aguanto y no me lo compro aunque seguramente no se irá de mi cabeza?
Ayudadme coño.




