Aprovecho para saludar a todo el mundo después de tropecientos años... La vida da muchas vueltas y tras más de una década en el banquillo, he vuelto a las pistas desde el 2022 más o menos... Lo dicho, es un placer estar por aquí de nuevo, ¡¡¡¡¡un abrazo para todos!!!!
Voy al tema de este hilo, la caída de el que para mí es uno de los mejores en esto de fabricar guitarras de cuerdas gordas, Jerzy Drozd. Y no hablo de una caída porque la calidad de sus instrumentos no sea Top, o porque "x" producción se hace en China... Hablo de transformar un arte (en el que él es un maestro) en un negocio que roza (mi opinión, ojo) lo absurdo y casi cómico (luego entro más en detalle).
Antes de nada, pido disculpas de antemano por si algún fan acérrimo, coleccionista o músico y derivados se siente ofendido por esta opinión que no deja de ser eso, una opinión basada en mi experiencia.
Con los años (como todo en la vida), evolucionas, te vas adaptando y la experiencia te ayuda a tomar mejores decisiones... En lo que a bajos se refiere, me gustaría pensar que ocurre lo mismo, el oído y los dedos te van diciendo cosas después de años y años... Por poner un ejemplo claro: a los que me conocéis desde hace más de 20 años sabéis que siempre he sido de sonido y técnicas modernas más que de otra cosa (sin dejar de apreciar lo bueno aunque fuera más vintage para mí) y de marcas y luthieres del mismo palo (Tobías, Jerzy, Pedulla por poner algunos...). A día de hoy, mis bajos principales son dos: un Stingray y un Precision... cada uno que saque sus conclusiones
El caso es que aunque me chifla probar y probar cosas diferentes (quizá por eso tenga un Stingray y un Precision) hay ciertas marcas que me parecen de un nivel de detalle, sonidos, construcción, etc que hay que probar sí o sí (probar significa comprarte uno por una pequeña fortuna, odiarlo, enamorarte, volver a odiarlo y con el tiempo llegar a un entendimiento mutuo o venderlo y a por el siguiente). El Jerzy es uno de esos instrumentos complejos pero increíbles. No me voy a extender en las virtudes o defectos del instrumento en sí, simplemente comentar que había llegado el punto en el que había decidido incluirlo dentro de mi humilde colección como "El Bajo de 6". Con la decisión tomada, pienso en que me gustaría registrarlo a mi nombre, mandarlo a su taller para ponerlo perfecto e incluso sacar un certificado de autenticidad (pagando, por supuesto) ya que el bajo lo compré en una conocida plataforma de segunda mano y la información era nula sobre su historial. Me pongo en contacto, un par de mails, comentamos el estado del bajo y lo que me gustaría hacer...
Creo que a día de hoy nadie se sorprende de lo exclusivo de la marca, y cuando me refiero a exclusivo lo hago mirando hacia el bolsillo, hasta ahí bien. Estaba dispuesto a pagar esa "exclusividad" porque el bajo y la marca lo vale, sin más. El problema radica en toda la parafernalia que rodea a esa "exclusividad". Mi idea era simple, pagar un 150% más que en cualquier luthier profesional por tener Mi Jerzy, revisado por Jerzy y con certificado de autenticidad de Jerzy (cada gilipollas con sus cosas de gilipollas
Mi asombro comienza aquí:
-Cuando decido pedir información sobre el instrumento (serie o nombre, maderas, etc), se me contesta con: "existe una plataforma archivística para preservar las creaciones del maestro....." ............175 euros por mandarte un mail con las especificaciones. Ojo, un mail.
-Cuando decido preguntar por precio y si es un instrumento custom o estándar, se me contesta con: "existe una plataforma archivística para preservar las creaciones del maestro....." ............250 euros por decirte cuánto vale. Ojo otra vez, un mail.
-Certificado de autenticidad (esto me parece más lógico) al que habría que añadirle otro de restauración: precios similares a lo anterior y sí, un pdf en un mail. Y si lo quieres en papel, 350 euros.
Básicamente esta es la situación si quieres tener uno 100% original (y varias cosas más). Podéis verlo en su página web, son servicios que puede pedir cualquiera.
El caso es que, me compro uno de tus instrumentos (de segunda mano, correcto) pero en el que decido invertir un buen puñado de euros y ni siquiera me dices de qué madera está hecho... Me resulta ilógico, irrespetuoso y ....realmente excesivo.
Es un instrumento tremendo, espectacular...pero todo el aura que tenía alrededor se ha esfumado por obra y gracia del mismo creador. Creo que voy a deshacerme de él...
Un abrazo.



