He grabado este temazo yo creo que bastante infravalorado de Queens of the Stone Age con él:
Siempre me han gustado los Ripper. Los G3 y Grabber también, pero lo que es probar, sólo he probado tres Ripper.
Son bajos muy suyos, con sus cosas buenas (el sonido y la respuesta), y sus cosas malas (pesados, e incómodos para según qué cosas).
Sobre el bajo:
Aunque este Maya tiene algunas diferencias importantes con un Gibson The Ripper, me ha recordado mucho a los Ripper originales. Suena sucio, gordo y contundente, es enorme y pesa un quintal. Creo que no se puede resumir mejor

Las diferencias principales son que el Gibson lleva mástil encolado (set neck) y la segunda posición del control rotatorio es para la pastilla de puente sola.
Éste Maya lleva el mástil atornillado por cuatro puntos con placa metálica, al estilo Fender. Y la posición 2 del control rotatorio hace sonar sólo la pastilla de mástil en lugar de la del puente.
Seguramente haya más diferencias, supongo que en medidas y sobre todo en construcción interna.
Con este bajo no he conseguido un sonido que me matase. No sé si porque no lo tiene, o porque no he tenido libertad para ajustarlo. Con el ajuste de altura de cuerdas y curvatura de mástil me pasó lo mismo.
Venía con la pastilla de mástil bastante baja, de tal manera que al principio me chocó bastante. He podido subirla un poco añadiendo espuma a la que ya había bajo la pastilla, y ahí si empecé a reconocer el sonido de un Ripper

Las cuerdas muy altas. El mástil venía demasiado curvado, y yo no he podido corregirlo porque no tengo llave para este tipo de almas (tengo que hacerme con una para el futuro). A esto se suma lo tonto que puede llegar a a ser el puente de tres puntos tipo Gibson, y una cejuela bastante mal ajustada, y al principio tenía la 4ª cuerda casi a 4mm del último traste. Terrible.
Ésto se solucionó un poco porque hubo que acercar el bajo al luthier: al retirar la tapa del alma vi algunas zonas de madera astilladas y fuimos a pedir una revisión. El problema era meramente estético y el luthier apretó un poco el alma (no lo suficiente para mi gusto, jejeje).
Luego desmonté el puente, le quité medio kilo de mugre y volví a colocarlo. Al reajustar el puente al menos pude bajar las cuerdas más graves y la cosa quedó algo mejor.

Cosas que me llaman la atención:
Lo del control rotatorio y las opciones que da es una cosa curiosa, pero lo que realmente me fascina es el control pasivo de medios. Lo veo prescindible porque al final dispones de un ampli y un técnico para corregir y ecualizar, pero no sé, tener esta opción y sin pila tiene cierto punto romántico.
El cuerpo de este bajo es inmenso, pero delgado (unos 3'3mm, lejos de los 4mm típicos de un Fender), y está hecho de 4 piezas. Aparentemente son las cuatro de la misma madera, dispuestas en dos capas (sandwich) encolados por el centro en las dos dimensiones. Ni idea de si los Gibson también son así.
Me encantan los bajos grandes, y los Ripper con esa forma tan redonda sobre todo. Tiene una pinta de bajo tosco, poco sofisticado, pero no sé, es tan grande que me hace sentirme arropado, como a cubierto. Si estalla una la guerra y estoy tocando con él, tengo más probabilidades de sobrevivir que con un MTD o un Spector.
Los bajos con sonidos más limpios son más versátiles, sobre todo si se toca con dedos, pero cuando un bajo suena sucio y bien hay que decirlo. También es cierto que me pareció que este Maya suena menos definido que los Gibson Ripper.
La respuesta nota a nota, cuerda a cuerda, a lo largo de todo el mástil creo que también es seña de identidad de este tipo de bajos, que da una sensación de solidez. Además, facilita tocar en zonas agudas del mástil sonando igualmente contundente.
5 kg es una bestialidad, con eso no se puede tocar hora y media seguida. Yo al menos no puedo, y creo que ya no es cosa de la edad, no creo que haya podido nunca.
La ergonomía es curiosa, porque facilita tocar en zonas medias y altas del mástil como pocos bajos. El cuerpo tan pesado lo equilibran genial para ello. Ésto unido a que suene tan consistente a lo largo de todo el mástil te empuja a tocar notas agudas.
Al tener el cuerpo tan grande y redondo, me cuesta situar el brazo derecho de manera cómoda para tocar con púa. Me pasa lo mismo con bajos de semicaja.
Hay foreros con más experiencia, tanto con estos bajos como con los Gibson originales, que ojalá se animen a opinar.
¿Qué os parece?

