Lo primero que me sorprende es que el bajo está NUEVO. No "como nuevo", sino NUEVO: ni rastro de sudor en el diapasón, ni un rayón, nada de polvo, ¡incluso se ha mantenido afinado durante dos décadas! El dueño no lo ha tocado nunca (no es ni siquiera músico) y ha estado siempre guardado en el estuche a buen recaudo, como una inversión. La única marca de tiempo es algo de óxido en las cuerdas, las cuales por cierto también sonaban a nuevas, aunque el tacto era horrible.
El bajo pesa pero está increíblemente bien balanceado: colgado es una pluma. El tacto es muy bueno (obviando la acción y el estado de las cuerdas), con un perfil de mástil entre P y J (gordo como un P pero con un ancho de cejuela intermedio) y cuando lo enchufo se me caen los pantalones al suelo: un sonido P pero más afilado en medios por la pastilla reverse, con gran pegada y un sustain acojonante (es neck-through). La pastilla J es delgada y algo chillona pero combinando las dos el sonido es brutal.
Fue muy interesante tocar la mitad del ensayo con mi Precision 60th y la otra mitad con el Yamaha. El 60th tiene un tono gordo, más oscuro y menos definido, mientras que el Yamaha es más medioso y cortante.
En fin, toda una maravilla Made in Japan que si no fuera por la crisis estaría ahora mismo en mis manos. A ver si este hombre me pasa un par de fotos que hizo para que lo veáis (el acabado ámbar traslúcido es precioso). Entre tanto ahí van algunas de Google:




