Bueno Pepe (aprovecho 10 min de descanso), como veo que has puesto aquí las fotos, te comento:
La cejuela está bien; lo que está mal colocado es el puente y el espaciado de las selletas.
Como te comenté, conviene, al menos durante todo el proceso de ajuste, usar cuerdas finas (0.40-0.95) pero solo tensarla para hacer los ajustes, y dejarlas flojas después de estos para que a medida que vas tensando el alama la madera vaya perdiendo el vicio que ha tomado.
Eso es cuestión de tiempo. Si simplemente aprietas el alma sin dejar el mástil libre de la tensión de las cuerdas, teniendo en cuenta como están construidos estos instrumentos, corres el riesgo de partirla.
Aprietas el alma (si el tornillo va duro ponle una gota de aceite y déjale tiempo) con las cuerdas destensadas. Poco a poco. Y luego, con cuerdas finas, pruebas qué tal. Pulsas en el primer y último traste y vas observando qué espacio queda entre la cuerda y los trastes centrales (entre el siete y el nueve), hasta que el espacio sea poco (1mm valdrá).
Pero eso, en pasos progresivos, con tiempo, poco a poco. Y por la noche, déjalo destensado. Ha de ir tomando rectitud poco a poco; probablemente llevaba muchos años mal.
Una vez hecho esto y cuando el mástil esté recto (entre el traste 1 y el 15) valoraremos el último tramo del mástil (la parte flotante sobre el cuerpo). Efectivamente, esa parte tiene una pieza encolada, que a veces se despega ligeramente y adopta cierto arqueado hacia arriba.
Eso ya no es cuestión de ajustses sino de intervención del luthier. Pero lo valoraremos cuando el resto del mástil esté recto, poniendo una regla rígida sobre los trastes.
Recuerda que el puente lo tienes mal colocado y con mal espaciado. Pero la altura del puente la valoraremos cuando hayas ajustado bien el alma del mástil.
¡¡Paciencia!! He tenido instrumentos de esa época así, y los he ajustado durante semanas. Incluso cuando ya están bien, paso meses en que les destenso las cuerdas por las noches para que la madera del mástil recupere la rectitud.
Bueno... me tengo que ir ¡ya! (a la noche sigo).
