No voy a decir mucho excepto que pocos bajos he probado tan cómodos y ligeros como este. Y el sonido es sorprendente, os lo aseguro.
Un sonido grueso, redondo y profundo como cabría esperar de un bajo fabricado con el mimo con el que los artesanos de Sandberg acaban sus piezas.
A mi, sinceramente, me ha gustado muchisimo tocar este bajo, y si no lo conservo es porque he decidido quedarme exclusivamente con Rickenbacker, que es la marca que me da de comer y con la que mantengo una fiel relación.
Sin embargo, he descubierto en Sandberg una serie de instrumentos que me han dejado gratamente sorprendido, y con los que he tocado sesiones muy agradables, cómodas y satisfactorias.
Puede que el relicado no le agrade a todo el mundo, y que esta atrevida mutación de un Jazz Bass parezca una atrocidad, pero debajo de esta estética que a mi se me antoja original y diferente, se esconde un cañón que nadie se espera.
Os garantizo que este bajo entrega un sonido precioso, y que pocas veces encontrareis un instrumento tan agradable de tocar como este.
Tened en cuenta que este modelo, con este acabado, se vende a mas de 2000€ pedido a fábrica.











