En el último bolo que hice con la orquesta en la que estaba (el pasado mes de febrero) fué un puto desastre. Lo primero, estar tocando en el suelo, sin escenario, en un restaurante, un bolo privado para unas 40 ó 50 personas.
Mientras tocábamos, la gente le pedía a la cantante que les hiciera fotos (?) y lo peor es que ella se las hacía. No paraban de coger los micros para decir gilipolleces. Entre canción y canción se ponían a hacer el payaso con los micros y los cantantes los dejaban y un largo etcétera. Resultado: Un whisky en la pedalera del guitarra (500 euros) y como una de las veces que querían decir alguna gilipollez antes de empezar la siguiente canción no se les hizo caso y empezamos a tocar, nos insultaron, intentaron pegarnos un par de energúmenos que había allí...
Paramos de tocar y el batería se fué a la calle con uno de los tipos que le dijo: "Yo te he pagado para que vengas a mi fiesta y tienes que hacer lo que digamos" A lo que mi colega contestó: "¿Has visto el equipo que hay ahí dentro? Pues vale más de 15.000 euros y con lo que tú me pagas no hay ni para la pedalera del guitarra"
Resumiendo:
La culpa de lo que pasó, nuestra, por dar exceso de confianza.
Resultado final:
Fué la gota que colmó el vaso. Estoy hasta los cojones de la orquesta. Estoy harto de currar como un gilipollas (y me refiero a currar, montar, desmontar etc) Estoy harto de que me tengan que dar las 6 de la mañana por que aún quedan borrachos que no se quieren ir a su casa, cuando yo estaría en la mía a las 3 como mucho (contando que llevas tocando desde las 10 de al noche). Estoy harto de tocar un determinado pasodoble que aborrezco por que es una clara apología del mundo taurino, el cual no me gusta, habiendo otros tantos pasodobles y todo por 100 cochinos euros. Lo he dejado. Ahora sólo estoy con el grupo, que no me da dinero pero sí una grandísima satisfacción.
PD Tocar el bajo es algo que no voy a dejar de hacer nunca, pero desde ahora sólo lo haré igual que follar, por amor.
Un abrazo a todos los que estáis al pie del cañón y os ganáis la vida en orquestas, con sus cosas malas, pero que también las hay buenas
*Al final hubo suerte y la pedalera se salvó





