No sé muy bien porqué, pero siempre que pienso en cambiar de bajo empiezo buscando configuraciones diferentes P/J (Yamaha, Ibanez, etc.) o simplemente Precision de distintas marcas que suenan que te mueres, y al final, después de mirar y remirar y volver a mirar, escuchar y volver a escuchar, acabo yendo a por un Jazz Bass. Yo intento probar de todo y la verdad es que me gustan casi todos los bajos que pruebo, pero no sé qué tiene el JB que siempre vuelvo entre sus brazos.
Quizás sean las dos pastillas con las que se puede jugar con el sonido, pero es suficientemente sencillo como para no tener que estar estudiando 2 horas para encontrar tu sonido. Quizás sea el mástil. La ergonomía también me parece bastante cómoda. Quizás es un todo. No lo sé.
¿A alguien más le pasa esto?
En este caso, un Relicmaster, una imitación de un luthier alemán de un Jazz Bass del 64. Es probablemente el mejor Jazz Bass que he tenido, aunque esto siempre es cuestión de gustos y de necesidades (o quizás más de vicio, pero bueno...)






