Ahora solo tenía un Höfner, el 500/2, también conocido como Club, y que los fabricados en España se denominaron T-20 (podéis verlo en:
viewtopic.php?t=24091&start=0 ).
Me desprendí de mi querido Senator pues desde que adquirí el Club, ese era el que tocaba si deseaba tocar sonido de bajo de caja.
Pero soy incorregible. Vi un 500/3 para restaurar y me enamoré con el proyecto. Pero... vamos a hacer un poco de historia.
El Höfner 500/3 se distribuyó por Selmer en Inglaterra. Los modelos en el catálogo se denominaron 530 para el acabado natural (blonde) y 531 para el acabado sunburst marrón (brunette).
Este bajo es el predecesor del Senator (podéis recordar la info sobre el Senator en este otro hilo: viewtopic.php?t=20512&highlight=senator ).
Solo se fabricó entre 1960 y 1963 y fue sustituído por el Senator.
El 500/3 y el Senator son prácticamente son el mismo bajo: el mismo mástil y el mismo diseño del cuerpo. ¿Y las diferencias?
La mayor diferencia está en la electrónica. El 500/3 tiene una pastilla de bobinado simple (que se conoció como "toaster pickup") y tiene el panel de controles rectangular ("Cónsul"), con un volumen y los tres típicos conmutadores deslizantes (Rhytm-Solo, Bass-On, Treble-On).
En cuanto a la construcción, es la misma que en el Senator excepto por la anchura del cuerpo; el 500/3 es unos milímetros (media pulgada) más ancho que el Senator.
Como es de esperar el sonido es menos potente que el del Senator, que monta la pastilla humbucker, y también es menos versátil a pesar de tanto interruptor. El Senator, con un control de tono y otro de volumen (y ambos con potenciómetros lineales y no logarítmicos) permite un abanico de sonidos más rico.
A pesar de lo anterior, el sonido del 500/3 es muy bonito. En la posición que más me gusta (sin hacer actuar los filtros de graves ni de agudos, y en la posición "Solo"), el sonido es muy resonante y con matices acústicos, un tono muy añejo y agradable.
Centrándome ya en el que he adquirido, este bajo tenía el acabado en bastante buen estado teniendo en cuenta su edad y los trastes estaban bien.
La electrónica no funcionaba, pero no había nada roto. Solo la suciedad de años y años. Una vez limpia, toda la electrónica funciona y el bajo suena.
El mástil estaba curvado, pero además el puente, como era habitual en esta época estaba diseñado para una altura de cuerdas enorme. Entre la curvatura de cuerdas y la medida del puente la separación entre las cuerdas y el diapasón era de al menos dos dedos.
Tuve que rebajar la base del puente (le quité casi un centímetro) y fui ajustando el alma. Poco a poco la acción ha quedado bajita, cómoda.
Por otro lado, estos bajos (y esta es otra diferencia con el Senator) llevaban una placa de plástico que cubría la pala, con unos adornos y el nombre de la marca grabados por detrás. Pero en este bajo concreto se había roto pues el anterior dueño había sustituído las clavijas originales por unas algo mayores, para lo que hubo de hacer agujeros mayores y rompió esta placa. Para "arreglarla" puso un pegamento que deshizo la pintura... lo he restaurado hasta donde he podido.

Las clavijas que le habían puesto, además, eran unas 4L (4 en línea) en vez de 2+2, con lo que quedaban descuadradas y dos iban al revés de las otras.

Dió la casualidad de que conocía ese modelo de clavijas pues un amigo se las puso a un Höfner de violín que yo le vendí intentando "mejorarlo..." Incluso, como luego le recompré el bajo de violín y le reinstalé unas clavijas Höfner, aún conservaba estas de reemplazo.
Estas clavijas, aunque son 4L se pueden desmontar y configurarlas en disposición 2+2, de modo que quedan bien cuadradas, a la misma altura, y girando como deben girar las 2+2. Como han quedado bien y funcionan correctamente, no las voy a sustituir por otras, las dejaré, pues no le quedan mal al bajo, que tiene tanto un cuerpo como una pala grandes, a diferencia del violín.
Vamos a ver ahora algunas fotos de como ha quedado:



Y ¿cómo suena?. Pues más o menos así:
http://www.youtube.com/watch?v=eNSWlwKt3o0
Espero que os guste




